PGD, Jaime Humberto Solano Ruíz
La solidaridad es uno de los valores más hermosos del ser humano. Se demuestra cuando somos capaces de mirar más allá de nuestras propias necesidades y tendemos la mano a quien atraviesa momentos difíciles. Ese es también el sentido de Rotary: reunir personas de buena voluntad que, unidas por la amistad y el deseo de servir, trabajan para hacer del mundo un lugar mejor. Ser rotario es mucho más que pertenecer a un club. Es mantener los ojos abiertos ante las necesidades de los demás, sentir como propias las dificultades de una comunidad y buscar, con decisión y generosidad, la manera de ayudar. Porque cuando una familia pierde su hogar, cuando un niño ve interrumpida su educación o cuando una comunidad enfrenta una tragedia, no bastan las palabras de aliento: se necesitan personas dispuestas a actuar. Después del terremoto del 10 de agosto de 2026, los rotarios de Colombia han demostrado que la solidaridad no conoce distancias ni fronteras. Muchos clubes y compañeros rotarios se han movilizado para acompañar a las comunidades afectadas, gestionar recursos y llevar ayudas a quienes más las necesitan.
Su trabajo ha incluido la atención de necesidades inmediatas mediante alimentos no perecederos y otros productos básicos, así como apoyos en salud y educación. También se han buscado herramientas e implementos para remover obstáculos y escombros, y materiales de construcción, como tejas y ladrillos, que permitan recuperar las viviendas y devolver a muchas familias la tranquilidad de tener un techo digno. Detrás de cada ayuda hay tiempo, esfuerzo, llamadas, reuniones, aportes y muchas voluntades que se unen para conseguir recursos y hacerlos llegar a su destino. Cada contribución, grande o pequeña, puede representar una comida, una atención en salud, una herramienta de trabajo o el comienzo de la reconstrucción de un hogar.
A todos los rotarios que han respondido a este llamado, nuestro reconocimiento y gratitud. Su ejemplo nos recuerda que el servicio no se mide solamente por lo que entregamos, sino también por la esperanza que ayudamos a recuperar. Cuando un rotario ayuda, una familia encuentra alivio; cuando muchos rotarios se unen, una comunidad encuentra razones para levantarse. Esa es la fuerza de Rotary: convertir la solidaridad en acciones y las acciones en esperanza.