TRABAJAR EN GRUPO PERMITE PONER EN JUEGO LA RIQUEZA PERSONAL Y LOS VALORES DE CADA INTEGRANTE

Por; Psicóloga Dora Lucía Salazar Gallo

 

Al iniciar un año, son muchas las cosas que queremos evaluar y vivir diferente, porque cuando miramos que el mundo de hoy en una vivencia de tanta soledad,  porque existen muchos factores que nos están llevando a ella, tales como: el pequeño número de hijos en las familias, el aislamiento propiciado por la vivencia particular de las redes sociales, donde se suman números de seguidores y sobre todo  en los adolescentes, que tienen filas de personas que llaman amigos, cuando a duras penas han tenido un contacto simple, es cuando de verdad queremos hacer algo por los demás y buscamos como hacerlo mejor para tener amigos y compañías reales.


Al estar expuestos diariamente a un gran relativismo moral, a la corrupción, a una lucha por lo individual, el estar en un buen grupo, éste nos va dando salidas y apoyo, que ni en las familias se ven a veces porque cada uno se va encerrado y quien lo necesita no ve salidas a ese encierro en el que ha caído.


Esto se ve mucho en las personas, cuando denigran de la vida de pareja, pero la añoran, cuando queriendo vivir donde “nadie se meta con uno”, lo que realmente están buscando compañía, 












y entonces lo que vemos, es una sociedad en busca de amor y cariño y muchas veces encontrándolo en espacios no muy buenos o viendo los otros sumidos también en soledad en la que duele el alma. 


La vivencia de estar en grupos, es altamente enriquecedora porque propicia sentido a la vida del ser humano y más, cuando esa unión de personas está enfocada en una misión que da respuesta al individuo y al mismo tiempo a lo social, enfrentándose a la particularidad y a la diferencia de cada uno de los integrantes del grupo y juntos experimentando los beneficios de trabajar en equipo.


El trabajo en grupos vitales, puede ser un factor de enriquecimiento personal al encontrar en ellos, grandes respuestas para sí mismo, y un espacio de camaradería.


Trabajar en grupos, permite poner en juego la riqueza personal, los valores de cada integrante y al hacer partícipe al grupo de su formación, conocimiento y experiencia personal, se potencializará la unión de otros integrantes, dando como resultado, la generación de proyectos para vivir en sociedad.


Los valores que se experimentan en la vida de grupo, fortalecen a cada integrante. Es una inmensa riqueza, poder participar de un grupo como el ROTARIO, donde el compartir valores de solidaridad, comunicación, empatía, integralidad y la esperanza de poder colaborar con el mundo y así cumplir con el objetivo ROTARIO, como es el servir y ayudar a los demás, a través de la amistad, ayuda a tener nuestra mente ocupada y con un objetivo real.

Solo, cuando cada integrante de quienes conforman el Club rotario, esté interesado en su mejoramiento personal y en promover en los grupos, los valores que se requieren para hacer de él un espacio vital de importancia para su vida, se podrán garantizar que se está haciendo lo que toca para el crecimiento del grupo y eso solo, ya sería un gran aporte para quienes quieren tener buena salud mental.


Un grupo tiene una realidad social construida, es decir, su propia identidad de grupo. Esta identidad es mayor que la suma de las características individuales. Como se dice en la psicología humanista “el todo, es más que la suma de las partes” Esta realidad del grupo está centrada en la interacción y la influencia, lo cual genera la unidad entre sus miembros.


Cuando descubramos la inmensidad del compartir en grupo, la grandeza del otro  y la salvación del compartir, entenderemos cuan vital es que el otro me importe  junto con su realidad.

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