Por: Margarita Maria Arias de Bustamante
Hace 56 años, cuando conocí a José Isaac, me pareció que su nombre era muy largo, lo llamé Joseí, y así lo conocen su familia, sus amigos y en su trabajo.
Resumir 50 años de vida rotaria es encadenar amistad, servicio, disciplina, dedicación, generosidad, capacitación, diplomacia, reuniones semanales, Asambleas de Distrito -algunas como Representante del Presidente de Rotary International-, Seminarios, Conferencias Distritales, Institutos de Zona, Convenciones Internacionales, Consejo de Legislación, viajes, nuevos amigos, reencuentros, sesiones académicas, noches de fiesta, anécdotas, hechos asombrosos, risas, abrazos.
Durante estos 50 años Joseí se ha distinguido por su rectitud, su claridad, su franqueza, su prodigiosa memoria, su generosidad, su ternura, su sentido del humor que algunas veces veo como premeditadas metidas de pata. Es estudioso de los temas de Rotary, y ha hecho entrañables amigos en el Distrito, en Colombia, en la Zona y en el mundo.
He visto como sostuvo en sus brazos a una niña que gritaba si alguien se le acercaba, ella lo miró en silencio y sonrió mientras él le hablaba hasta que se quedó dormida, ante la sorpresa de sus profesoras que creían que no sabía reír; cargó a un niño para llevarlo hasta la nueva silla de ruedas que le daría alas; levantó hasta su cama hospitalaria a un amigo Past Gobernador que estaba muy enfermo; salvó la vida de un niño que sabíamos nos esperaba para mostrarnos la nueva casa donada por los rotarios y se demoraba para abrir, Joseí insistió con golpes a la puerta hasta que el muchachito salió somnoliento porque había un escape de gas; se disfrazó con ropa de cirugía para tranquilizar a un niño con síndrome de Down que lloraba en la antesala; recorrió caminando sin miedo las calles de uno de los barrios más peligrosos para llegar a un sector donde los rotarios tenían un centro de salud. Así es Joseí: ejemplar hijo, hermano, esposo, papá, abuelo, suegro, amigo, Rotario.
Además de su actividad rotaria Joseí trabaja en la empresa con nuestros tres hijos a quienes ha transmitido el agradecimiento a Dios, su fe en que todo saldrá bien, la diplomacia, la facilidad para expresar ideas, la habilidad para entablar amistades y para dirigirse a cada persona, la importancia de estudiar y tener buenas bases antes de emprender algo nuevo.
En los ratos libres cultiva con esmero diversas plantas y flores que solamente se cortan en la Semana Santa para donar a varias iglesias. Dedica tiempo a la pintura y sus cuadros marinos me encantan. Colecciona disfraces. Los cuatro nietos que lo aman hablan con orgullo de su “abuelo el mago”, y con su ejemplo de disciplina, rectitud, imparcialidad, generosidad y alegría, también a ellos les contagia la irresistible magia de Rotary.