Por; Salma Jaller Francis socia Rotary Club Montería – Distrito 4271
Desde hace casi dos décadas, el Club Rotario de Montería ha sido protagonista de una de las obras sociales más conmovedoras y sostenidas en el tiempo: las jornadas quirúrgicas de labio fisurado y paladar hendido. Una labor que no solo devuelve sonrisas, sino que también transforma vidas.
Esta hermosa iniciativa comenzó en el año 2006, cuando la Fundación Operación Sonrisa invitó al Club Rotario de Montería a unirse a esta noble causa. Desde entonces, la alianza entre ambas instituciones se ha fortalecido, consolidándose como un referente regional de cooperación, humanismo y compromiso social.
En sus primeros años, las jornadas se realizaban en el Hospital San Jerónimo de Montería. Sin embargo, con el paso del tiempo, las condiciones del lugar se volvieron difíciles para los médicos voluntarios, así como para las familias de los pacientes que esperaban largas horas en espacios reducidos e incómodos.
Fue entonces cuando, en el año 2023, un gesto de solidaridad abrió un nuevo capítulo en esta historia. El socio rotario Adolfo Jaller Caballero, quien ingresó a Rotary en 1985 y fue Gobernador del Distrito 4271 durante el periodo 2011–2012, propuso trasladar las jornadas a un espacio más adecuado. Con el entusiasmo y la sensibilidad que lo caracterizan, gestionó el apoyo de sus primos Antonio Jaller Dumar y María Victoria Salleg, propietarios de la Clínica CUMI, quieenes acogieron de inmediato la invitación a vincularse a esta obra.
Desde entonces, la Clínica CUMI, considerado el centro médico más moderno de Montería, abrió generosamente sus puertas a Operación Sonrisa y a los rotarios, brindando sus instalaciones, su equipo humano y su respaldo logístico para hacer de cada jornada una experiencia digna, segura y esperanzadora para los pacientes y sus familias.
Gracias a este apoyo, las condiciones mejoraron de manera notable. Las jornadas quirúrgicas se desarrollan hoy en un entorno médico de excelencia, con un personal altamente calificado y plenamente comprometido con esta misión de servicio.
Hasta la fecha, 1.550 pacientes han sido intervenidos exitosamente. Niños, jóvenes y adultos que nacieron con labio fisurado o paladar hendido y que, gracias a la unión de esfuerzos entre Rotary, Operación Sonrisa, la Clínica CUMI y un amplio grupo de aliados, hoy pueden sonreír, hablar y alimentarse con normalidad, recuperando no solo su salud, sino también su confianza y su lugar en la sociedad.
En los primeros años, el Club Rotario de Montería realizaba una única jornada anual, que solía ser extensa y agotadora. Se iniciaba un lunes con las valoraciones médicas, continuaba el martes con las evaluaciones finales y se prolongaba durante el resto de la semana con las cirugías, que en ocasiones se extendían hasta el domingo. Llegaban a atender hasta 250 pacientes, lo que representaba cerca de 700 personas entre pacientes y familiares.
El acompañamiento del club no se limita al ámbito médico. Con profundo sentido humano, Rotary asume cada año la atención integral de los beneficiarios, proporciona alimentación diaria, alojamiento para los familiares que viajan desde municipios apartados y transporte para facilitar su llegada y retorno. Este soporte logístico y emocional es, sin duda, uno de los pilares que ha permitido mantener viva y exitosa esta iniciativa durante tantos años.
Las jornadas quirúrgicas cuentan además con el apoyo de la Gobernación de Córdoba, hace dos años en cabeza del Gobernador Erasmo Zuleta Bechara y de un valioso grupo de empresas con alto sentido de responsabilidad social, que han comprendido la trascendencia de esta obra y se han sumado de manera permanente. Entre ellas se destacan CODELAC, Minerva Foods, Jugos Kosta Azul, Licosinú, Subastar S.A., CC Subasta Ganadera del Sinú, La Bonga del Sinú, Corporación Club Campestre de Montería, Café Córdoba, Banco BBVA y Helados Monterrey, entre otras. Cada una de estas entidades aporta recursos, insumos o servicios que hacen posible que cada jornada se realice con calidad, calidez y eficiencia.
A lo largo de estos 19 años, el Club Rotario de Montería ha demostrado que el servicio desinteresado y el trabajo en equipo son herramientas poderosas para transformar realidades. Detrás de cada cirugía hay una historia de esperanza, una familia agradecida y un equipo de voluntarios que entrega su tiempo, su talento y su corazón.
Más allá de los números y las estadísticas, el impacto de esta labor se mide en sonrisas recuperadas, en miradas de gratitud y en el profundo cambio que experimentan quienes vuelven a verse al espejo sin temor ni vergüenza.
“Rotary cambia vidas” cuando cada niño que sonríe por primera vez, cada madre que llora de emoción al ver a su hijo después de la cirugía, se confirma que este cambio es real, duradero y profundamente humano.