CONECTANDO DESDE LO VIRTUAL: EL E-CLUB ROTARIO COLOMBIA INNOVA Y SU COMPROMISO CON NUESTRO PAÍS

Por: Diana Páez Sánchez - Presidente 2025-2026

Durante la pandemia, mientras el mundo se cerraba y nuestras interacciones se reducían a pantallas, un grupo de ex-Rotaractianos que a principios de los años noventa pertenecieron al antiguo distrito 4270 de Colombia protagonizó un reencuentro inesperado que transformó la nostalgia en acción. Lo que comenzó como una reunión informal por Zoom, un sábado de 2020 logró convocar a más de cien viejos conocidos, y entre bromas, memorias y el deseo de volver a servir, surgió la idea de crear un club rotario virtual.  Así nació el e-Club Rotario Colombia Innova: el primero del distrito 4271, impulsado por la conexión digital, el propósito compartido, la amistad y el amor por Colombia. Con 27 socios fundadores, recibimos nuestra carta constitutiva el 5 de octubre de 2020, marcando el inicio de un proyecto de servicio con visión global que hoy demuestra cómo la virtualidad puede fortalecer el espíritu rotario y ampliar sus fronteras.


¿Qué hace único a nuestro club? Somos un club virtual, pero profundamente conectado. Como e-club enfrentamos retos distintos: no siempre coincidimos en horarios, no tenemos contacto cotidiano con las comunidades. Pero si algo nos une, es el amor por Colombia. Actualmente somos 25 socios, repartidos entre Colombia, Perú, Estados Unidos y Europa, y este período iniciamos con 5 aspirantes. Procuramos mantener al menos un 50% de socios radicados en Colombia para garantizar la viabilidad operativa de nuestros proyectos. Este equilibrio se fortalece gracias a la virtualidad, que nos permite servir desde cualquier lugar. Los socios que viven fuera estrechan vínculos con clubes de sus países de residencia, mientras que nuestro propósito compartido nos mantiene cohesionados.  Hemos conocido otros e-clubs internacionales que, aunque aprovechan la flexibilidad digital, a menudo carecen de un propósito común que los conecte. Admiramos su vocación de servicio global, pero creemos que la pertenencia y la sostenibilidad requieren un hilo conductor. En nuestro caso, ese hilo es servir a Colombia, sin importar dónde estemos.


Después de nuestras reuniones quincenales por Zoom, solemos quedarnos un rato más en lo que llamamos “la pernicia”: un espacio informal para compartir y seguir conectados. Nuestra web y redes sociales también son clave, pues nos permiten visibilizar proyectos, celebrar logros y estrechar lazos con la comunidad rotaria global. Mantener una presencia activa forma parte de nuestra manera de servir.

Y aunque nuestra dinámica es virtual, valoramos nuestros encuentros presenciales cuando viajamos por trabajo, vacaciones o visitas familiares.


¿Cómo nos organizamos desde distintos horarios? Tras varias pruebas, establecimos un ritmo de reuniones cada dos sábados, alternando entre las 9 a.m. y la 1 p.m. (hora Colombia) para facilitar la participación desde distintos husos horarios. Las sesiones se graban y se suben a nuestra web, garantizando inclusión y continuidad para quienes no pueden conectarse en vivo.


¿Qué tipo de proyectos realizamos? Nuestros dos principales proyectos no son virtuales; son reales, porque creemos que el cambio se construye desde la cercanía. Desde 2021 colaboramos con la Fundación Social Mamá Lina (FUMALI) en Repelón, Atlántico, con Más Allá de los Sueños, proyecto que impulsa emprendimientos para   mujeres cabeza de familia, y con la Granja Rotaria Autosostenible, que fomenta seguridad alimentaria, empleo y educación ambiental en familias de pequeños agricultores.


Ambos proyectos promueven el desarrollo económico comunitario, pues queremos que los colombianos en edad laboral aprendan a ganarse la vida con dignidad, y descubran lo que pueden lograr con esfuerzo. Más que ofrecer soluciones puntuales, buscamos sembrar herramientas para transformar realidades. Realizamos actividades con los niños de FUMALI, como Cultivando el Futuro, donde aprenden sobre hidroponía, fortaleciendo su vínculo con el campo. Y cada año celebramos con ellos el aniversario de Rotary con acciones en el marco de Rotary Pinta Colombia, usando el arte como herramienta educativa.


Desarrollamos iniciativas virtuales tanto para fines comunitarios como de recaudo, como el Proyecto Educativo de Fortalecimiento Empresarial, que desde marzo de este año brinda formación en idiomas a comunidades vulnerables para conseguir independencia económica, y como Caminos de Esperanza, ciclo de conferencias con autores best-sellers que desde 2024 apoyan nuestros proyectos y el Fondo PolioPlus.


Somos activos en Juventudes, como padrinos del Club Interact Instituto Ariano, en Barranquilla. Y este agosto recibiremos a una estudiante inbound del programa de Intercambio de Jóvenes. La virtualidad no es sinónimo de frialdad. Es una herramienta poderosa que, bien usada, amplifica el servicio y fortalece la conexión. Lo esencial es construir con estrategia, visión y corazón. Cuando hay propósito compartido, los kilómetros desaparecen.

 

PARTICIPE Y COMENTE ESTA PUBLICACIÓN