EL PAÍS SE VOLCÓ Y LOS  ROTARIOS PAISAS RESPONDIMOS

Por: María Victoria Jiménez – CR Medellin

 

Hay momentos en los que un país deja de preguntarse qué puede hacer cada uno por separado y comienza a preguntarse qué podemos hacer juntos. La emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto en Colombia fue uno de esos momentos. Mientras miles de familias enfrentaban la incertidumbre, la pérdida y la necesidad, en Antioquia la solidaridad también se puso en movimiento. Y los Rotarios paisas respondimos.

Cuando se habla de solidaridad, los Rotarios aparecemos en primera fila. No solo los de Colombia, sino los del mundo entero. Hacemos lo necesario para conseguir recursos, movilizar voluntades y llegar hasta donde alguien necesita una mano. Al fin y al cabo, ese es nuestro propósito: servir y ayudar, y hacerlo de la mano de amigos, empresas, organizaciones y personas generosas que creen, como nosotros, que siempre hay algo que podemos hacer por los demás.

El terremoto nos conmovió a todos, sin excepción. Como colombianos y como Rotarios, entendimos que una emergencia de estas dimensiones exigía una respuesta inmediata y, sobre todo, colectiva.

En el caso de los Rotarios de Antioquia, los 18 clubes no dudaron en dar lo mejor de sí para ayudar a nuestros compatriotas del Chocó y del Eje Cafetero.
Rotarios, Rotaract, Interact, Damas Rotarias, costureros, familias rotarias y amigos del movimiento se unieron en un solo equipo y con un único objetivo: socorrer a quienes más lo necesitaban. Y la respuesta fue contundente. Hubo múltiples iniciativas, muchas horas de trabajo y una capacidad de servicio que volvió a demostrar la fuerza que tiene el Rotarismo cuando se organiza y trabaja unido.

Desde recolectas en los atrios de las iglesias hasta jornadas de diez días en los parques de los municipios; desde reuniones con propósito hasta campañas que convocaron a empresas, familias y amigos. Sin importar la forma, los Rotarios de Antioquia respondimos generosa y oportunamente al llamado del país.

Hubo clubes que, al otro día de haber ocurrido el terremoto, como es el caso del Club Rotario Medellin el Poblado que, trazaron la campaña con dos focos claros. 

El primero, a través de un Rotario, que era del eje cafetero realizaron una campaña para llevar a diferentes municipios del eje: kits de aseo, mercados, guantes, plásticos, carpas y con donaciones de los Rotarios y de amigos, recogieron en esta primera fase importante donación en efectivo y contaron además con el asocio de la empresa Fatelares quien les ayudó con hamacas frazadas cobijas, y recolectaron, 25 cajas de juguetes para darle también a los niños. Todo esto lo repartieron con ayuda de los clubes Rotarios del eje cafetero y llegaron hasta Roldanillo, el Cairo, Pereira, Anserma, y Guática.

En una segunda fase, el club se trazó la meta de conseguir 100 millones de pesos en donaciones, con aportes provenientes de los rendimientos del club y, por supuesto, de las contribuciones de personas generosas. El propósito fue trabajar conjuntamente con Antioquia Presente en la elaboración de un proyecto que permitiera ayudar a un mayor número de personas afectadas.

La brigada de salud, a través de la Sociedad Antioqueña de Pediatría, también se movilizó para apoyar a las comunidades afectadas y valorar la salud de los niños y, en general, de los menores de edad, con resultados muy positivos y ayudas claras y concretas.

Otros clubes de Antioquia, como Itagüí, Nuevo Medellín, Itagüí Santa María, Nuevo Itagüí, El Carmen de Viboral y Bello, también iniciaron de inmediato acciones para conseguir y recaudar fondos.
El Club Rotario de Itagüí, acompañado por los Rotaract e Interact de los clubes de Antioquia, despachó tres toneladas de alimentos, kits de aseo completos, considerando familias de cinco miembros y durante diez días, sus socios y los jóvenes, se turnaron para estar en los parques de su municipio recibiendo los aportes de la comunidad. Todo lo recolectado fue enviado al Eje Cafetero y al Chocó. Por su parte, los Rotarios de El Carmen de Viboral trabajaron un sábado durante todo el día en el atrio de la iglesia y, con el apoyo de la Diócesis, encontraron tanta generosidad que pudieron ayudar a miles de personas.

Según el informe suministrado por la Diócesis, en especie se recolectaron alimentos de distinto tipo, medicinas, elementos de aseo, cobijas y otros artículos. Aproximadamente 40 toneladas de productos de primera necesidad fueron enviadas a los lugares de Colombia más afectados, además de otra cantidad destinada a ayudar a las parroquias más afectadas dentro de la Diócesis.

El Club Rotario Medellín Nutibara concentró sus esfuerzos en el Chocó, específicamente en Reinaldo, San Pedro y el corregimiento El Tapón, donde logró reunir y entregar una tonelada de ayudas. Estas incluyeron, entre otros elementos, alimentos no perecederos, agua, artículos de aseo, materiales como tejas y cemento, cobijas, medicamentos y otros productos de primera necesidad. También extendieron su apoyo hacia Cali y municipios cercanos, donde el presidente del club acompañó el proceso y conoció de primera mano las necesidades de las comunidades afectadas. Para esta zona llevaron otra tonelada de ayudas, igualmente conformada por alimentos, elementos de primera necesidad, ropa, cobijas y artículos de aseo.
Todo esto fue posible gracias a la solidaridad de los socios y de diferentes organizaciones y aliados estratégicos, quienes se sumaron a la iniciativa y permitieron unir esfuerzos.

Hubo clubes en Antioquia, como El Retiro y Caldas, cuyos socios tenían familiares afectados en Pereira, Cali y, en general, en algunas poblaciones del Eje Cafetero. Por esta razón, decidieron destinar recursos propios para ayudar a sus familias. Y también eso es solidaridad: estar presentes cuando quienes necesitan nuestra ayuda hacen parte de nuestro círculo más cercano. La caridad, como bien se dice, empieza por casa.

Los dos clubes de Envigado, Envigado y Envigado Ayurá, también recogieron ropa, alimentos no perecederos y medicamentos, que fueron enviados al Eje Cafetero.

En el caso del Club Rotario Envigado, las Damas del Voluntariado Rotario se hicieron presentes con una ayuda económica que se sumó a la campaña iniciada por el Distrito 4271 para apoyar al departamento del Chocó.
En algunas urbanizaciones del municipio se ubicaron centros de acopio para recoger elementos de primera necesidad, como ropa, medicamentos, productos de aseo y alimentos, que fueron entregados a las comunidades afectadas a través de los clubes Rotarios de la zona.

La organización administrativa Rotaria nunca se pierde, aun en los momentos más difíciles. Fue así como el Club Rotario Medellín Bolivariana, junto con sus socios, trazó tres etapas de ayuda.

La primera consistió en donaciones en dinero, recaudadas entre los propios socios del club, amigos, familiares y personas generosas. Con estos recursos consiguieron enviar productos de primeros auxilios a las comunidades afectadas y, de igual manera, a los rescatistas, a quienes entregaron elementos que les permitieron desarrollar mejor su trabajo.

Como una iniciativa especial, también entregaron férulas elaboradas mediante impresión 3D para niños de algunas veredas del Valle del Cauca que habían sufrido golpes y las necesitaban. La segunda etapa también consistió en un aporte económico entregado al gobernador del Distrito 4271 para apoyar al departamento del Chocó, recursos que fueron reunidos entre donantes y socios.

La tercera etapa fue una campaña de recolección de libros infantiles. Como resultado, lograron llenar siete cajas que fueron entregadas al Club Rotario de Pereira, encargado de distribuirlas entre los niños damnificados de las escuelas con las cuales trabajaban en su proceso de reconstrucción.

En general, todos los clubes de Antioquia respondieron a las necesidades de los damnificados por el terremoto. Y quizá lo más importante no fue la cantidad de toneladas de alimentos, medicamentos, ropa o materiales que se recogieron, ni la cantidad de dinero que se logró reunir. Lo verdaderamente significativo fue la respuesta efectiva, la capacidad de unir voluntades, de movilizar a otros y de entender que, ante una emergencia, nadie sobra y toda ayuda cuenta.
Porque servir desde el Rotarismo no consiste únicamente en entregar una caja de alimentos, una cobija, un medicamento o un aporte económico. Servir es mirar una necesidad y decidir que no podemos ser indiferentes; es poner tiempo, conocimiento, contactos, recursos y corazón al servicio de alguien que atraviesa un momento difícil. Es tender puentes entre quienes pueden ayudar y quienes necesitan ser ayudados. Y es entender que, cuando el dolor toca a una comunidad, la solidaridad deja de ser una palabra para convertirse en acción.

El terremoto nos recordó algo que los Rotarios sabemos y practicamos: servir es estar presentes cuando más se necesita. Y cuando esa presencia se multiplica por 18 clubes, por sus familias, por Rotaract, Interact, Damas Rotarias, organizaciones, empresas, amigos y ciudadanos generosos, la ayuda deja de ser un gesto individual y se convierte en una fuerza capaz de transformar realidades.

Ese fue, finalmente, el verdadero mensaje de esta emergencia: Colombia se volcó para ayudar y los Rotarios paisas estuvimos allí, como siempre, dispuestos a servir

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