Por: PDG. Andrés Gómez Ocampo, Club Rotario Bucaramanga Ciudad de los Parques
Entrevista a Joven beneficiario de Foneducar.
Desde Fonseca, La Guajira, el acompañamiento educativo
y el servicio rotario se convierten en liderazgo juvenil.
En Fonseca, La Guajira, las historias de liderazgo no siempre comienzan en una tarima. A veces nacen en una casa de familia, en la confianza de una tía, en una oportunidad educativa que llega a tiempo o en el encuentro con personas dispuestas a servir. La de Luis Felipe Figueroa Cotes reúne esos elementos y, por eso, conmueve. Este joven guajiro, hoy estudiante de Administración Pública con enfoque territorial en la Escuela Superior de Administración Pública, ha convertido las dificultades de su origen en una vocación clara: representar a la juventud, acercarla a las instituciones y trabajar por un territorio más justo.
Escucharlo desde su ciudad natal es confirmar que Rotary deja marcas que van mucho más allá de una ayuda puntual. Luis habla con serenidad, pero también con una fuerza que revela camino recorrido. Se reconoce oriundo de Fonseca, criado en una familia proveniente de un resguardo indígena y acompañado desde temprano por una tía que hoy hace parte de la familia rotaria. Cuando su madre, a los 17 años, atravesaba su etapa universitaria, fue esa tía quien asumió un papel decisivo en su crianza y quien lo acercó a una experiencia que él resume con una frase sencilla y profunda: servir mediante. Como padrino rotario de Luis, me emociona comprobar que el apadrinamiento verdadero no consiste en trazarle a un joven el camino, sino en darle herramientas para que descubra y recorra el suyo. El Club Rotario Bucaramanga Ciudad de los Parques lo acogió académicamente desde el segundo semestre y, a través de FONEDUCAR, contribuyó a sostener un proceso que en un momento estuvo cerca de interrumpirse por las dificultades económicas. Luis lo expresa sin dramatismo, pero con enorme gratitud: aquella ayuda socioeconómica fue el empujón que evitó que declinara de su formación universitaria.
Ese respaldo ha dado frutos visibles. Luis cursa ya el sexto semestre y entiende su carrera como una preparación para servir mejor. La Administración Pública con enfoque territorial le ofrece un lenguaje para interpretar las necesidades de las comunidades, pero su aprendizaje no se limita al aula. En los proyectos rotarios conoció de cerca territorios vulnerables y comprendió que allí, donde las carencias son más urgentes, también deben estar presentes la escucha, la solidaridad y la capacidad de organizar soluciones. Esa experiencia fue formando un liderazgo atento a las personas y a la realidad de La Guajira.
Por eso su vinculación a Rotaract no es un detalle accesorio ni una camiseta que se lleva por cortesía. Es la respuesta natural de alguien que quiere devolver con trabajo el afecto recibido. Luis decidió aportar su talento humano y comprometerse con las actividades de ayuda humanitaria que identifican a Rotary. En ese paso hay una lección valiosa para nuestra organización: cuando acompañamos a un joven con respeto, no creamos dependencia; despertamos corresponsabilidad. La gratitud, en este caso, se vuelve participación y la participación se convierte en servicio.
La elección de Luis como Delegado Nacional de Juventud por La Guajira confirma esa evolución. Para él, el cargo significa ser puente entre la sociedad juvenil y las instancias gubernamentales. No lo entiende como un título, sino como una responsabilidad con los jóvenes que confían en su representación. Los valores de humildad, esfuerzo y vocación de servicio que aprendió en el Club Rotario son, según sus propias palabras, la base desde la cual quiere llegar a los espacios de decisión. Su propósito es aportar a la construcción de políticas públicas en su municipio y en el territorio guajiro, con una mirada que parta de las necesidades reales de la juventud.
Hay algo especialmente esperanzador en esa forma de asumir el liderazgo. Luis no habla desde la distancia. Habla como un joven que conoce las restricciones económicas, que ha sentido la incertidumbre de continuar estudiando y que ha visitado comunidades donde las dificultades no son una estadística. Esa cercanía le permite convocar a otros jóvenes alrededor de una misión parecida a la que Rotary lleva por el mundo: servir, cuidar la dignidad humana y abrir oportunidades. Su representación juvenil puede ser, así, un espacio para escuchar y también para movilizar capacidades colectivas.
Para nuestro Rotarismo Colombiano, esta historia invita a mirar con renovada convicción el poder de los programas educativos y del acompañamiento sostenido. Una beca, una conversación, una mano amiga o una invitación a participar pueden parecer gestos aislados; en la vida de un joven, sin embargo, pueden cambiar la dirección de una historia completa. FONEDUCAR y el Club Rotario Bucaramanga Ciudad de los Parques no solo apoyaron la permanencia de Luis en la universidad: ayudaron a fortalecer a un ciudadano que hoy se prepara para representar a otros y para construir soluciones desde su propia región.
Al preguntarle por el legado que quiere dejar en los próximos cinco años, Luis eligió palabras que condensan su ruta: huella, honor, agradecimiento, virtud y humildad. No son conceptos decorativos. Son una brújula. La huella que busca no es la del protagonismo, sino la de proyectos visibles que lleguen al territorio; el honor y la virtud son la manera en que quiere ejercer la representación; el agradecimiento recuerda de dónde viene; y la humildad lo mantiene unido a las personas a quienes desea servir.
Desde Fonseca, Luis Figueroa nos recuerda que cada joven acompañado con confianza puede convertirse en multiplicador de esperanza. Para quienes tenemos el privilegio de ser sus padrinos rotarios, su avance es motivo de alegría, pero también de compromiso. Su historia nos desafía a seguir buscando, formando y respaldando liderazgos que nazcan de los territorios. Allí donde un joven encuentra una oportunidad para estudiar, servir y ser escuchado, Rotary encuentra también una de sus expresiones más auténticas: la posibilidad de transformar vidas para que, a su vez, transformen comunidades.