Por, PDG Maria Claudia Pérez
Todos los días tenemos oportunidad de soñar, sin embargo, NO todos los días podemos ver nuestros sueños hechos realidad.
Hace un año, para esta misma época (Febrero), estaba volando a encontrarme con la VERDADERA dimensión de Rotary. Esa donde solo es posible ver lo grandiosa que es la organización y lo que el mundo a cambiado con el compromiso y las ganas de hacer el bien a la humanidad.
En esa época me deslumbré con cada paso que di, con cada abrazo que recibí, con cada mensaje que transmití y pude sentir que yo era tan real como ellos. Cuando digo ellos, hablo de los directivos de la organización, los gobernadores electos, sus parejas, los observadores, el staff y para no entrar en detalles, llego hasta el mismísimo personal de apoyo del hotel. Todos, absolutamente todos, estaban allí y yo estaba entre ellos: Compartiendo, con mas de 2.000 asistentes.
Pasaron 12 días y volví a la normalidad. Regrese con una parte de mi cerebro y de mi corazón completamente restauradas. Convencida que mi sueño de años había sido forjado por las realidades que viví. Todo cambio para mi y me dedique a ser la vocera oficial de una organización que supero mis expectativas.
Pasaron los meses, mi vida volvió a los días de: Espiritualidad, familia, trabajo, amigos y por supuesto a estar pendiente de mi misma cuidando mis pensamientos y trabajando por ser mejor persona cada día.
Y sin buscarlo, sin pensarlo y (esta vez) sin soñarlo, ¡volvió a suceder!
Me llego un correo de Rotary International invitándome a repetir la experiencia de ser Facilitadora en la Asamblea Internacional de Orlando 2026. Como digo yo: ¡Esta vez fue más con demasiado!
Se adelantaba un mes, esta vez fue en Enero. De Agosto a Diciembre sentí que los días eran de 12 horas, el tiempo voló, la preparación fue constante. Ya conocía el ritmo por la experiencia vivida en el 2025 y estaba segura de que para este nuevo reto debía viajar, aun, mas preparada. Cuando desconocemos algo, nos preparamos…pero cuando ya lo conocemos, la preparación se triplica. ¡Y literal, así fue! ¡SE TRIPLICO! A la Asamblea fuimos 3: Adicional a mi cargo como Facilitadora de Gobernadores Electos, mi hija Natalia Lucia fue como facilitadora de parejas en español y mi compañero Oswaldo fue como facilitador de parejas en Frances. Éramos la versión más parecida a un programa de televisión que concentra a varias personas en un mismo espacio con diferentes funciones. Increíble: Un equipo completo en modo: Rotary.
¡La Torre de Babel fue más real que nunca, para esta ocasión los idiomas se multiplicaron, los traductores estaban a la orden del día, conectarnos audífonos, micrófonos y manejarlos con la maestría de unos verdaderos coaching fue el gran reto y se logró!
Me quedara la duda de muchas cosas que me dijeron cuando no teníamos traducción (no hablo ingles) y estábamos fuera de los micrófonos, la forma en que me las decían no indicaba que fuera malo, mas bien siempre me di cuenta de que los ojos brillaban al hablar.
Si bien estuvimos 12 días viviendo en una Torre de Babel con entrenamientos que nos llevaban al límite, debo reconocer que solo algo lo hizo posible: Saber que somos parte de una organización que necesita nuestras manos, corazones y mentes para cambiarle la vida a los demás…lo es todo. Amigos: Los invito a acercarnos con mentes y corazones abiertos. Con sonrisas que harán que nuestras amistades traspasen barreras geográficas. Rotary es mas de lo soñado y los sueños…se hacen REALIDAD.
Recuerden lo que siempre les digo: ¡SE LES QUIERE! En mi corazón, hay espacio para todos.