Por: Diego Roberto Ordoñez Forero - Presidente coordinación de Membresía Distrito 4271
Hay momentos en Rotary que uno quisiera guardar para siempre, no solo por lo que se dijo, sino por lo que se sintió. Eso vivimos en Medellín durante nuestro Seminario Distrital de Membresía. Cerca de 130 rotarios nos encontramos en una jornada donde hubo formación, liderazgo y reflexión, pero también abrazos, sonrisas, reencuentros y esa alegría que aparece cuando volvemos a vernos entre amigos.
Y mientras observaba todo aquello pensé: esto también es membresía. Membresía no es solamente contar cuántos somos. Es preguntarnos cómo estamos, cómo nos sentimos en nuestros clubes, si estamos siendo escuchados, si seguimos disfrutando servir y si todavía sentimos encendida esa llama que un día nos llevó a Rotary.
Este seminario fue posible gracias al liderazgo de nuestro gobernador del Distrito 4271, Harold Bonilla, quien estuvo atento desde la planeación hasta cada detalle de su desarrollo.
Mi gratitud por impulsar este espacio, por creer en la importancia de fortalecer nuestros clubes y por acompañar una jornada que dejó una huella muy especial en quienes participamos.
También tuvimos el privilegio de recibir a PDG Kikis López Arbesú, coordinadora de Membresía de Rotary para la Zona 25A, quien llegó acompañada por parte de su equipo, los conocidos Orange Jackets. Desde México nos visitaron María Enriqueta López Lara, Antar Miguel Osorio López, María Fernanda Ferral Suárez, Gerardo Ignacio López González y Mario Edmundo Farías. A ellos se sumó nuestra compañera Blanca Cifuentes Moreno, del Distrito 4271 y asistente de Membresía de la Zona 25A.
No vinieron solamente a dictar conferencias. Vinieron a compartir experiencia, a hacernos pensar y a recordarnos algo que no podemos perder de vista: los clubes crecen cuando las personas se sienten valoradas, involucradas y acompañadas.
La jornada también nos permitió escuchar intervenciones muy valiosas de Cristina Llano Orrego, gobernadora electa, de Juan Camilo Atehortúa, representante distrital de Rotaract, y de otros compañeros que aportaron reflexiones sobre liderazgo, nuevas generaciones, propósito, valores, reconocimiento y crecimiento. En mi espacio quise hablar de algo que para mí es profundamente personal: Rotary como herramienta de transformación.Compartí parte de mi historia, el servicio como motor de cambio en mi vida y también el legado de mi mamá, una mujer que sembró servicio durante muchos años y que me enseñó, incluso después de su partida, que lo que hacemos por los demás nunca se pierde.
Rotary también me ha enseñado eso. Servir transforma a quien recibe, pero transforma profundamente a quien sirve. Nos vuelve más sensibles, nos conecta con realidades distintas, nos hace agradecer y muchas veces nos ayuda a encontrar propósito. Por eso nuestra invitación desde la Coordinación Distrital de Membresía sigue siendo la misma:
Inspirar para atraer. Inspirar para conservar. Porque cuando un rotario está inspirado, invita. Cuando se siente útil, permanece. Cuando disfruta su club, habla bien de él. Y cuando siente que su servicio tiene propósito, contagia a otros.
También hubo espacio para reconocer a quienes trabajaron activamente por la membresía durante 2025-2026, para compartir dinámicas, reírnos, aprender y sentir más de cerca ese compañerismo que tantas veces sostiene nuestros clubes. Al final llegaron mensajes de agradecimiento, alegría y, lo más importante, ideas que muchos compañeros llevaron de regreso a sus clubes.
Ahí está el verdadero éxito de un seminario. No solo en cuántos asistieron, sino en lo que ocurre después.
Si alguien regresó a su club con ganas de escuchar más, cuidar mejor a sus compañeros, hacer reuniones más vivas, invitar a alguien nuevo o recordar por qué decidió ser rotario, entonces valió la pena.
Medellín nos recordó que Rotary crece cuando primero crecen la amistad, el propósito y las ganas de servir.
Y eso, para mí, es membresía.