Por: PGD Cecilia Vélez D4271
Hoy quiero reflexionar con ustedes sobre la importancia que tiene una persona en la vinculación de cada uno de nosotros al mundo de Rotary Internacional. Esa persona es nuestro padrino o madrina, quien nos vio con los mas buenos ojos y nos invito a conocer todo lo que hemos vivido desde nuestro inicio, cuando contrajimos el compromiso de ser un rotario o rotaria, para dedicarnos a servir a los demas. Esa persona nos compartió los beneficios de Rotary y nos unió a sus ideales para juntos ayudar a alcanzar un impacto aun mayor en el mundo y dejarlo mejor de lo que lo encontramos.
El papel que desempeña un padrino en la vida de su ahijado en Rotary es fundamental para su éxito y permanencia. Solo cuando conocemos a profundidad lo que somos, empezamos a amar lo que hacemos. Y compañeros, este es el momento clave de marcar la diferencia en nuestro querido distrito 4271. El involucramiento de un ahijado en nuestra familia rotaria depende del padrino o madrina. En esa puerta de entrada a un mundo de conocimiento y servicio, ellos son nuestra guía en el proceso de aprendizaje, lo cual será clave para que un ahijado pueda crecer como Rotario, fortalecer a su club y contribuir significativamente con nuestras comunidades para generar un impacto duradero.
Ya como socia activa, estudiando, pude conocer el verdadero significado de la palabra “PADRINO” en Rotary. Los estatutos de Rotary definen claramente el procedimiento para que un socio en perspectiva pueda ser propuesto para pertenecer a un club rotario: el proponente o padrino es la persona clave en el crecimiento y el avance de Rotary. Sin un padrino, un individuo nunca tendría la oportunidad de ser rotario, él le abre el mundo rotario a una persona que lo amerite y fortalezca su club.
No hay que subestimar el poder del acompañamiento. El apoyo inicial será el pilar sobre el que se construirá su experiencia en Rotary. ¡Hay que hacer que ese primer paso sea inolvidable!
Este año mi club cumplió 19 años de su constitución y al mirar hacia atrás después de lo vivido en Rotary y lo que ha aportado a mi vida, es imposible no recordar a una persona demasiado especial, mi padrino rotario Alvaro Porto Rodríguez, socio del CR Cartagena (Que en paz descanse).
Convirtámonos todos en padrinos y madrinas para asegurar el futuro de Rotary y de nuestro distrito. Yo aprendí la lección y soy una orgullosa madrina. Para los que aún no lo son: Contamos con ustedes.
¿Estan listos? ¡Adelante, si se puede! ¡Ser Rotario es un orgullo! ¡Sean los guías que inspiran!