Por: Juliana Herrera -
Club Rotario Medellin el Poblado
El pasado 10 de agosto, la tierra tembló con fuerza devastadora en Colombia. Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el territorio nacional, dejando daños estructurales incalculables, comunidades enteras sumidas en la incertidumbre y familias que, en cuestión de segundos, perdieron sus hogares y su tranquilidad. Con el paso de los días, la urgencia por cubrir necesidades básicas creció de manera alarmante, exigiendo una respuesta rápida, solidaria y organizada.
Frente a esta emergencia sin precedentes, el Club Rotario Medellín El Poblado asumió el compromiso de liderar una respuesta humanitaria contundente. Para potenciar el impacto de la solidaridad, el club implementó una estrategia económica innovadora: por cada peso donado por los socios o por la comunidad, la corporación duplicaría el monto, logrando así un esquema de donación 2 por 1 que motivó la generosidad de socios y ciudadanos. Gracias a este esfuerzo conjunto, se recaudaron $13.489.895, destinados a la compra de suministros de primera necesidad. De la planificación a la acción en el Eje Cafetero. Con los recursos listos, se convocó de inmediato a un equipo de amigos rotarios y colegas para estructurar la logística de entrega de ayudas. La primera fase arrancó el 12 de agosto y se consolidó durante el fin de semana del 15 de agosto. Esta labor inicial contó con el respaldo de la doctora Diana Correa, médica de salud pública de la UPB, y estuvo profundamente marcada por el liderazgo excepcional de nuestro compañero rotario Héctor Villegas, cuyo compromiso y articulación fueron fundamentales en el terreno.
Se adquirieron 168 mercados completos, junto con leche de fórmula para niños lactantes, 20 pacas de agua y kits especializados para bebés, destinados a las comunidades más afectadas del departamento de Caldas y el Eje Cafetero, con especial énfasis en el municipio de Anserma. Durante el trayecto y la recepción, el equipo contó con el respaldo del personal de la Alcaldía de Anserma, quienes coordinaron el recibimiento y traslado desde la Vía Pacífico 3 hasta el casco urbano.
Equipando a los valientes rescatistas: La emergencia no solo exigía alimentos para los sobrevivientes, sino también herramientas vitales para quienes arriesgaban sus vidas entre los escombros. Gracias a gestiones oportunas, se reunieron kits especiales para rescatistas que incluían guantes de carnaza y alta resistencia, tapabocas N95, monogafas, cascos y botas platinadas, insumos indispensables que llegaron cuando más se necesitaban. El 14 de agosto, con el apoyo de familiares y personal del municipio de Anserma, se organizaron meticulosamente los kits humanitarios. Al día siguiente, dos vehículos partieron rumbo a El Cairo, donde el panorama era desolador: el 80% de la infraestructura municipal presentaba graves afectaciones. Tras coordinar con la gerencia del hospital local, se instaló un punto de acopio y se entregaron mercados y comida para mascotas en la plaza principal. Asimismo, se dejaron ayudas asignadas para Argelia.
Posteriormente, el equipo se dirigió a Pereira con el respaldo de Mauricio Hernández y bajo la dirección de Héctor Villegas. Allí se contactó a Ángela Giraldo, líder del apadrinamiento de bebés en Cuba, corregimiento de Pereira, haciendo entrega de los kits infantiles.
Avanzada la tarde, el equipo llegó a la plaza de Pereira, donde los rescatistas aún removían escombros en busca de sobrevivientes. A pesar de haber transcurrido cinco días desde la tragedia, la entrega de los kits de protección inyectó nuevo aliento a las labores de rescate. Adicionalmente, se enviaron mercados esenciales a Guática, se aseguraron reservas estratégicas en Anserma para futuros envíos y se entregaron juguetes para los menores. Para culminar esta primera jornada, se recibieron valiosos aportes de la empresa Fatelares, consistentes en 6.000 unidades entre toallas, cobertores y hamacas, que fueron distribuidos de manera eficaz en Roldanillo, Anserma y Pereira. Este esfuerzo se realizó en asocio con la Sociedad Antioqueña de Pediatría, fortaleciendo la capacidad de respuesta y ampliando el impacto de la ayuda en las comunidades más afectadas.
Hoy, el Club Rotario Medellín El Poblado reafirma que la solidaridad no conoce fronteras cuando la esperanza se moviliza en equipo. Cada mercado, cada kit y cada gesto de apoyo se convierte en un símbolo de fraternidad y resiliencia, recordándonos que juntos podemos transformar la adversidad en esperanza