En el año 2015 regrese a mi natal Cartagena de Indias, Colombia, después de más de 35 años de no vivir en ella.
Por: Guillermo Lozano Sara -
Presidente Club Rotario Cartagena de Indias.
En el año 2005, viviendo en la ciudad de Nueva York, fui una noche invitado a una reunión de colombianos miembros de una organización llamada Corazón Colombia, con el propósito de invitar a los líderes colombianos del área triestatal a conformar el Primer Club Rotario Hispano de la ciudad de Nueva York.
Fue así como me convertí en miembro Fundador del Club Rotario de Jackson Heights y conocí la Filosofía y Servicio de trabajo de esta gran Organización Mundial y hacer parte de ese millón doscientos y tantos miembros que pertenecen a Rotary Internacional.
En el año 2015 regrese a mi natal Cartagena de Indias, Colombia, después de más de 35 años de no vivir en ella, ya que había permanecido por 20 años en la ciudad de Bogotá y 15 años en la ciudad de Nueva York, pero siempre pensando en mi ciudad natal desde el Club Rotario de Nueva York. En el 2010, empecé a realizar el programa de SONRISAS NAVIDEÑAS, que hacíamos todos los 07 de diciembre, para realizar una Cena, con el propósito de recoger fondos en la víspera de la Noche de Velitas en Colombia y así enviamos dineros a Colombia para celebrarle la Navidad a los niños más vulnerables de mi querida y hermosa Cartagena.
En vísperas de la Navidad del 2015, aunque ya no viviera en Nueva York, el programa lo seguiría celebrando para quien se le pudiera ayudar y así, toque las puertas de los clubes rotarios y el de Cartagena de Indias aceptó el reto y ese año las SONRISAS NAVIDEÑAS, fueron compartidas por el Club Rotario de Jackson Heights y el Club Rotario Cartagena de Indias.
Me dije a mi mismo que a este club es al que me gustaría ingresar de socio. Solicite mi trasferencia, ya que me gustó la forma en que trabajaban con esos niños de las Veredas de Leticia y el Recreo a orillas del Canal del Dique, cuartel de acción de este Club, donde ellas habían realizado y organizado, el programa de Saneamiento Básico, levantamiento del Parque del pueblo y hasta el salón de Sistemas. Pero lo que sería mi mayor sorpresa, fue ser aceptada mi trasferencia ya que yo era el único varón entre 20 mujeres socias activas de todas las profesiones y edades y hacer parte de este maravilloso club llamado Cartagena de Indias y que en el mundo rotario de Colombia se les conoce como las Indias y yo, como un solo indio.
Con tacto y sutileza me fui ganando su respecto y corazón y con un armonioso trabajo hemos seguido adelante y en todos los eventos a los que asisto, siempre un rotario de otro club se me acerca y me pregunta sobre cuál ha sido mi secreto para permanecer tan feliz en un grupo de 25 mujeres, como único hombre y yo le contesto que la respuesta es muy sencilla: en las cosas sutiles y conversaciones femeninas yo no opino en el chat, en Facebook y en WhatsApp respecto su intimidad y cofradía de amigas y es allí donde ha radicado mi éxito de compañero que hoy me tiene como Presidente 2019-2020 de mi exitoso, querido y premiado, Club Rotario Cartagena de Indias, trabajando a la par, hombro a hombro, para seguir esa racha de triunfos y satisfacciones con este grupo de amigas voluntarias rotarias que hoy tienen a su Indio Mayor como su Presidente.