Por; María Claudia Pérez PGD 4271
Se acerca el fin de año y con el llegan los recuerdos, los buenos deseos y los planes por hacer. Nuestro día a día se convierte en un planeador de actividades.
Solo es que veamos una mínima decoración de navidad y enseguida decimos: Se acabo el año. Estas decoraciones aparecen desde octubre y desde ese momento empieza nuestra cuenta regresiva mental. Ya no hacemos lo que debemos hacer, sino que empezamos a planear nuestra vida el próximo año. Así las cosas, nuestros años se han vuelto de 9 meses, dejando los 3 restantes como: meses de transición. Y al año siguiente tenemos el descaro de decir: ¡No me alcanzo el año pasado!
Es verdad amigos, perdemos mas de 90 días al año planeando “lo que queremos que sea”, mientras que la vida: año a año; nos demuestra (a veces de la manera más inesperada), que nada esta escrito. Que hagamos planes, esta bien; pero que “programemos” nuestra vida, no es lo ideal.
Este año nos deja una gran enseñanza, la vida hay que vivirla día a día; valorar el simple hecho de poder respirar, entender que mi realidad es aquí y ahora.
Muchos de ustedes difieren de mi forma de pensar y eso es totalmente valido. ¡¿Que tal que pensáramos igual?! ¡No tendríamos tema de que hablar y seria lo más aburrido del mundo! Sin embargo, no me quedo callada y así duela decirlo; perdemos el tiempo de manera permanente tratando de: Cambiar la forma de pensar del otro, Haciendo comentarios que NO nos hacen crecer, envidiando (no hay otra palabra que pueda usar en este momento) la felicidad ajena, dudando de los cambios de las personas que nos rodean, basando sobre supuestos los actos de los demás. La vida es tan compleja y a la vez tan fácil de vivir, que solo nosotros mismos podemos decir en cual de los 2 escenarios queremos estar.
Hace 25 años tuve un jefe que me dijo: Maria C, tenga esta frase SIEMPRE presente en su mente y vera como le cambia la vida: Nada en la vida a cambiado, excepto, mi actitud hacia la vida…por eso, TODO ha cambiado.
Les digo algo: Es el mejor regalo que me dio mi jefe y el no se imagina lo que esa frase a sido en mi vida.
Jamás asumo que las personas me tratan de una u otra forma, simplemente entiendo que ellas son así y que yo debo entenderlas desde su visión de vida. Alguien alguna vez me pregunto: Tu porque no peleas con nadie, no eres rencorosa, olvidas tan fácil el daño que te causan o crees en las personas de forma incondicional; yo siempre les contesto: Esa es SU forma de ser, no la mía.
Es por eso mis amigos que los invito a apropiarse de esa frase, así como un día me fue regalada, así se las regalo a Ustedes en esta columna. Para mi la verdad tiene mil caras, no solo es la que yo tengo en mente, es la verdad de cada uno de los que me rodean y que sale de sus corazones, no soy nadie para juzgarlos, y que duelan o no, solo depende del cristal con que yo la quiera ver.
Dejemos de ser el tipo de personas que tienen la verdad revelada.
Tu verdad y la mía son tan validas, la única diferencia esta en como quieres que llegue a tu corazón, que tan dolorosa sea, o cuanto la puedas valorar entendiendo que no todo el que te dice algo te quiere herir y no todo el que halaga te está valorando.
¡¡¡Feliz navidad en familia…Se les quiere!!!