Por: Carlos Ballén Turriago / Secretario Ejecutivo / Director del Comité de Proyectos de Servicio - Club Rotario Global Zipaquirá 222622 D4281
Por muchos años, los campesinos de la región del Tequendama en Cundinamarca solo accedían al agua contaminada por el río Bogotá; fueron víctimas de inescrupulosos contratistas que se quedaron con auxilios brindados por el gobierno y resignados, luego de muchas gestiones fallidas, conocieron por la prensa regional, que un club rotario en Zipaquirá entregaría una Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP) al acueducto rural Don Benito, suministrando agua pura a más de 600 beneficiarios. Solicitaron una PTAP al club y de paso al Gobernador rotario Pedro Mejía Sandoval quien, encontrándose de visita en el club, motivó la realización del proyecto que hiciera realidad el sueño de los solicitantes.
El proyecto tuvo muchos tropiezos en su inicio: El Club Rotario Bogotá Chicó lo intentó dos veces en tres años sin alcanzar los aportes necesarios pero, ya se habían adelantado varias tareas: La divulgación del proyecto en la región llevó a muchos habitantes a unirse al acueducto inicialmente denominado “Acueducto Las Angustias” por ubicarse sobre una falla geológica que frecuentemente generaba avalanchas fatales, la tierra temblaba y los moradores del sector vivían en permanente zozobra; al unirse otros acueductos cercanos se transformó en Empresa de Servicios Públicos “Agua Santa ESP”. La insistencia de los directivos del acueducto nos llevó a retomar el proyecto; aprovechando la amistad con los rotarios Amparito Buendía del Club Bogotá Centenario y Alberto Lora Torres del Club de Subachoque, nos pusieron en contacto con el Gobernador Electo del D5750 de Oklahoma, Hal Stivens, quien por encontrarse en Colombia, permitió presentarle el proyecto en breve reunión en Zipaquirá, a la cual asistió el rotario del Club Bogotá Chicó Jorge Ardila Sánchez, fungiendo como director operativo del proyecto. Stevens nos impuso el reto de alistar el camino de acceso al lote donde se instalaría la planta, en un término de quince días. De inmediato en asocio con el presidente del acueducto, Aníbal Manrique Arévalo, se iniciaron las acciones con la Alcaldía de San Antonio del Tequendama, logrando el objetivo que al comunicarse mediante videos al Gobernador Stevens, nos ofreció aportar lo necesario al proyecto bajo la condición de no aceptar ayudas de otros distritos y clubes extranjeros y de lograr el apoyo de varios clubes colombianos.
Durante tres años se desarrolló el proyecto mediante subvención global de La Fundación Rotaria con la participación de cinco distritos y 69 clubes con asiento en Oklahoma, el D4281 y 19 clubes colombianos.
La PTAP entregada al Acueducto Agua Santa ESP tiene una capacidad de 16 litros por segundo, suficientes para abastecer a más de 5.000 habitantes; está construida en poliéster reforzado con fibra de vidrio (PRFV) cuya durabilidad es mayor a 30 años, no requiere energía eléctrica para su funcionamiento que es automático por gravedad, consta de dos partes iguales independientes de manera que si una está en mantenimiento o en proceso automático de retro lavado, la otra sigue funcionando, evitando la suspensión del suministro de agua potable; los químicos requeridos para sus procesos internos se dosifican automáticamente, haciendo su operación muy sencilla para un fontanero quien solo debe estar pendiente de la turbidez con la que llega el agua especialmente en épocas de invierno, para regular el ingreso de agua a la planta.
Cada usuario debió instalar un micromedidor en la acometida a su residencia y disponer de un tanque de reserva; de esta manera se controla su consumo y se factura para hacer sostenible el proyecto.
El acueducto con recursos propios obtenidos con cuotas extraordinarias y diferentes actividades, construyó el muro de contención del terreno y adquirió un tanque de reserva en PRFV de treinta mil litros.
luego de su inauguración en octubre de 2019 en la que los beneficiarios catalogaron la PTAP como inicio de un cambio de vida, el club ha mantenido permanente acompañamiento al acueducto haciendo que mejore sus instalaciones, construyó el cerramiento del lote, edificó la casa para un fontanero que atiende la planta y vigila su seguridad, instaló contenedores para guardar los químicos, materiales y tuberías, modernizó su oficina y la dotó del software para facturación y cartera. Al cumplir con las normas establecidas, recibe auxilio municipal que cubre el consumo básico de usuarios de niveles bajos.
El impacto del proyecto en la comunidad se refleja en la disminución de enfermedades gastrointestinales en niños y adultos, economía al ahorrarse la compra de agua embotellada y ser orgulloso ejemplo en la región.