Por: Angélica María Patiño Arias - Rotaract Armenia Capital - Distrito 4281
El 10 de agosto, nuestro departamento vivió una emergencia que dejó huellas profundas en sus comunidades. El terremoto afectó viviendas, alteró la tranquilidad de muchas familias y puso de manifiesto las dificultades que enfrentan quienes habitan en las zonas rurales, donde la recuperación de un hogar también implica proteger los medios de vida y recuperar la estabilidad familiar.
Ante esta realidad, los clubes rotarios y rotaractianos del Quindío asumimos un compromiso que va más allá de la atención inmediata. Nos organizamos para servir, movilizar recursos y acompañar a las comunidades afectadas, entendiendo que la recuperación de nuestro departamento es una tarea que nos involucra a todos. El terremoto nos recordó nuestra vulnerabilidad, pero también nos mostró la fuerza que existe cuando una comunidad decide trabajar unida. En medio de la dificultad, el servicio se convirtió en una forma de reconstruir esperanza.
La solidaridad cruza territorios, desde el Club Rotaract Armenia Capital, vivimos esta emergencia desde el compromiso de servir a nuestra comunidad. Gracias a las donaciones recibidas de Rotaract Duitama, el Club Rotario Facatativá y la comunidad de nuestra ciudad, logramos movilizar ayudas hacia familias y comunidades afectadas. Estos recursos fueron entregados en zonas rurales de Pijao y Génova, así como a familias afectadas en Armenia. Cada donación representó una muestra de solidaridad y cada jornada de trabajo hizo posible que esos recursos llegaran a quienes los necesitaban. En este proceso, comprendimos que la ayuda no se limita a lo que se entrega, sino también a las personas que hacen posible la entrega. Voluntarios que empacan, cargan, descargan, organizan y acompañan las jornadas se convierten en parte fundamental de la respuesta.
Actualmente, continuamos recolectando elementos de construcción para apoyar a las familias rurales afectadas. Nuestro compromiso permanece, porque sabemos que la recuperación no termina cuando pasa la emergencia: continúa mientras las familias reconstruyen sus hogares y sus proyectos de vida. La respuesta de Rotary en el departamento se ha construido desde diferentes iniciativas, de acuerdo con las necesidades identificadas en cada comunidad. El Club Rotario Armenia Palma de Cera, además de enfrentar daños en los techos de las residencias de dos de sus miembros, ha orientado apoyo, a través de la SVD y con recursos propios, hacia una familia del área rural de Circasia, en la vereda La Cristalina. Esta acción refleja cómo el servicio también nace desde la cercanía y el compromiso con las comunidades que necesitan acompañamiento.
Por su parte, el Club Rotario Armenia International ha dirigido esfuerzos hacia mujeres cafeteras que sufrieron la pérdida total de sus viviendas. Mediante la compra de carpas, busca brindarles una solución temporal que les permita permanecer cerca de sus cultivos y atender sus actividades agrícolas durante la cosecha de octubre, mientras esperan los recursos definitivos para la recuperación de sus hogares. Su labor también ha incluido la entrega de mercados en La Argelia, Norte del Valle, así como mercados y productos de aseo destinados a personas afectadas en Pereira. Estas acciones evidencian que el servicio rotario puede responder a diferentes dimensiones de una emergencia: la alimentación, la higiene, la protección temporal, la continuidad de las actividades productivas y el acompañamiento a las familias. Las emergencias ponen a prueba la capacidad de respuesta de las comunidades, pero también revelan la importancia de la organización y el trabajo colaborativo. Para nosotros, esta experiencia ha significado asumir con mayor determinación la responsabilidad de trabajar por el Quindío. Nos ha llevado a movilizar recursos, fortalecer alianzas y comprender que las necesidades de nuestro territorio requieren una respuesta constante y comprometida.
El terremoto no solo nos dejó el desafío de atender una emergencia; también nos recordó que tenemos la capacidad de actuar y que el trabajo conjunto puede convertirse en una herramienta de transformación. Rotary y Rotaract nos han permitido conectar voluntades, sumar esfuerzos y convertir la solidaridad en acciones concretas. Desde cada club, desde cada donación y desde cada jornada de voluntariado, contribuimos a un propósito común: acompañar a las comunidades en su proceso de recuperación. No se trata únicamente de reconstruir viviendas. Se trata de contribuir a que las familias recuperen la tranquilidad, protejan sus medios de vida y encuentren apoyo durante un momento de incertidumbre. Una de las enseñanzas más importantes que nos deja esta emergencia es que la solidaridad se hace realidad a través de las manos de las personas. De quienes donaron recursos y elementos para las familias afectadas. De quienes ofrecieron su tiempo sin esperar nada a cambio. De los voluntarios que ayudaron a cargar, descargar, empacar y entregar. De los clubes que se organizaron y de las comunidades que entendieron que podían contribuir a la recuperación de su propio territorio. Cada aporte tiene un valor que va más allá de su dimensión material. Un mercado puede representar tranquilidad para una familia. Un producto de aseo puede responder a una necesidad básica. Una carpa puede ofrecer protección temporal. Un elemento de construcción puede convertirse en parte del proceso de recuperación de un hogar. Y cada mano que participa hace posible que estas ayudas lleguen a su destino.
La comunidad ayuda a la comunidad, y muchas veces lo hace a través de nuestras manos. Hoy, los clubes seguimos trabajando por la recuperación de nuestro departamento. Sabemos que aún existen familias que necesitan apoyo y que el camino hacia la recuperación exige tiempo, recursos y compromiso. Pero también sabemos que contamos con una comunidad capaz de movilizarse, con voluntarios dispuestos a servir y con organizaciones que pueden unir esfuerzos para responder a las necesidades de nuestro territorio. Esta experiencia nos ha enseñado que el servicio no consiste solamente en responder cuando ocurre una emergencia, sino en mantener el compromiso cuando las cámaras se apagan, cuando las donaciones disminuyen y cuando comienza el proceso más largo de reconstrucción.
Queremos agradecer profundamente a todas las personas, clubes y organizaciones que han hecho parte de esta labor. A quienes donaron su tiempo, sus recursos y sus elementos para los afectados. A quienes estuvieron presentes en cada jornada de carga, descarga, empaque y entrega. Cada ayuda fue valiosa. Cada esfuerzo sumó. Cada persona que participó hizo parte de esta historia de solidaridad. El terremoto del 10 de agosto nos recordó que no podemos controlar todas las circunstancias, pero sí podemos decidir cómo respondemos ante ellas.
Y nosotros elegimos servir. Elegimos trabajar por nuestro departamento, acompañar a nuestras comunidades y continuar sumando esfuerzos para verlo cada día mejor. Porque cuando la tierra se mueve, la solidaridad puede convertirse en un punto de apoyo. Y cuando una comunidad se une, el servicio deja de ser una intención para convertirse en una fuerza capaz de transformar realidades.
Rotary y Rotaract: unidos por el servicio, comprometidos con la recuperación del Quindío.