Por: Astrid Medina - Club Rotario Bogotá Centenario
¿Qué hace que un proyecto de servicio rotario sea verdaderamente transformador? La respuesta es clara: la sostenibilidad, la articulación institucional y la capacidad de multiplicar el impacto en el tiempo.
En 2016, el Club Rotario Bogotá Centenario sembró una semilla con una visión ambiciosa: implementar un Programa Nacional para el tratamiento del pie equinovaro en Colombia utilizando el reconocido Método Ponseti. Lo que comenzó como una Subvención Global (Global Grant) local, se transformó con los años en un sólido esfuerzo bidistrital que logró movilizar y unir a 28 clubes rotarios del país. Este impulso consolidó un modelo tripartito de éxito internacional entre Rotary International, la Ponseti International Association (PIA) y la Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SCCOT).
Gracias a esta alianza estratégica, las funciones se complementan con precisión técnica y eficiencia operativa: mientras PIA aporta la rigurosidad científica y la capacitación médica, la SCCOT administra la logística del banco de férulas a nivel nacional. Por su parte, los rotarios financiamos, respaldamos la infraestructura de las clínicas y entregamos las férulas en préstamo de manera 100% gratuita a las familias hasta que los niños cumplen 5 años de edad. Hoy, Colombia cuenta con 24 Centros de Excelencia distribuidos en 17 de las principales ciudades, garantizando que cualquier recién nacido con esta condición tenga acceso a una atención médica oportuna, segura y de la más alta calidad. El rotundo éxito de este programa en territorio colombiano demostró que la metodología no solo era efectiva, sino perfectamente replicable en otros contextos de América Latina. Siguiendo esta hoja de ruta, la iniciativa comenzó a escalar progresivamente en la región, uniendo la voluntad de los clubes rotarios de Argentina, Venezuela, Ecuador y, más recientemente, Bolivia.
Entre el 19 y el 23 de agosto de 2026, fuimos testigos de un nuevo hito en esta red de cooperación transnacional. En el marco de la conmemoración del centenario del Club Rotary La Paz —el club más antiguo e histórico de Bolivia—, cuatro profesores de la Ponseti International Association viajamos a la capital boliviana para liderar una jornada intensiva de transferencia de conocimiento y capacitación técnica.
Esta misión sobre el terreno fue el resultado de un meticuloso trabajo previo que tomó más de tres meses. Durante este periodo, 14 médicos ortopedistas provenientes de diversos departamentos de Bolivia completaron un riguroso programa académico en una plataforma virtual de e-learning. La fase presencial en La Paz permitió llevar esa teoría a la práctica clínica, trabajando inicialmente con modelos plásticos de simulación y posteriormente realizando la atención directa y aplicación del método con pequeños pacientes.
El cierre de esta capacitación en la Casa Rotaria de La Paz no solo constituyó una ceremonia profundamente emotiva para la familia rotaria local e internacional, sino un triunfo en términos de diplomacia médica e impacto público. La clausura contó con la participación activa del Presidente de la Sociedad de Ortopedia Pediátrica de Bolivia, el Secretario de Salud y la propia Ministra de Salud de Bolivia. Esta presencia de alto nivel ratificó el compromiso formal del gobierno boliviano para respaldar, integrar al sistema público y dar continuidad a las Clínicas Ponseti en todo su territorio.
A todos los compañeros, líderes y clubes rotarios de nuestra región: la transformación de la salud infantil en América Latina no es un ideal abstracto, sino una realidad concreta que está en marcha y que demanda nuestro compromiso constante. El caso del Método Ponseti nos enseña que el verdadero valor de Rotary no radica únicamente en financiar un proyecto puntual, sino en construir redes sostenibles de servicio donde nuestro liderazgo sea el puente articulador entre las comunidades vulnerables, la ciencia médica de vanguardia y las instituciones públicas del Estado.
Hoy los invito a que identifiquemos en cada uno de nuestros distritos cómo podemos involucrarnos de manera activa: abriendo puertas a nuevas alianzas estratégicas, impulsando campañas de difusión territorial para que ningún niño se quede sin un diagnóstico temprano, o sumándonos directamente a la consecución de recursos para la donación y mantenimiento de los bancos de férulas.
Cuando un niño recupera la movilidad y vuelve a caminar, no solo se transforma de manera irreversible su vida y la de su entorno familiar; se reafirma con fuerza la capacidad transformadora que tenemos cuando actuamos como verdadera gente de acción. Los convoco a renovar nuestra vocación de servicio, a estrechar aún más los lazos de cooperación entre nuestros clubes y a seguir demostrando que, cuando unimos voluntades, la magia de Rotary no conoce fronteras.
Sigamos caminando juntos por la niñez.