EL LUGAR QUE FALTABA

Por: Liliana Guerrero CR Cali San Fernando D4281

 

¡Laura y Mateo están listos!  Son las 7.00 de la mañana y ambos estan parados al pie de la carretera esperando. Laura tiene 20 años y vive en un corregimiento del Valle del Cauca y es la primera de su familia en entrar a una universidad. En su casa no hay abuelos ni tías con quién dejar a Mateo pues todos salen a trabajar. Por lo que esta mañana, como todas las otras mañana, Laura carga en su mochila un termo con agua, algunos juguetes de Mateo y una carpeta azul. Mateo, de 3 años, va agarrado fuerte de la mano de su mamá para poder tomar el bus que acaba de llegar.

A las 8.45 estan en el medio de una ciudad ruidosa, rodeados por autos enfadados que en su afán pitan intentando reducir las distancias. Estan en Cali. Hay edificios, arboles, semaforos y muchos desconocidos. Avanzan haciendo giros que marean a Mateo hasta que alfin, tras mucho esperar, llegan a la universidad donde Laura estudia.

Caminan rapido buscando un salón. Mateo pesa pero Laura, con ojos preocupados, busca entre avisos el numero de su salón. Hay algunas personas sentadas conversando pero aún no empieza la clase. Llegó a tiempo.

Busca la silla de atrás, pegada a la pared, saca colores, un pan y le susurra a Mateo: - Portate bien, mi amor. Mami tiene clase.

9.07. Mateo esta aburrido y empieza a hacer preguntas, no impulsadas tanto por su  interés de conocimiento, sino del interminable aburrimiento. Luego empieza a llorar.

9.10. El profesor para la clase. Tres compañeros suspiran y otros dos miran a Laura con solidaridad. El mundo se detiene y se fija en la madre de aqul niño que llora.

Laura sale al pasillo, carga a Mateo mientras le canta una de las canciones que lo arrullan. Le promete que no falta mucho y que después irán a jugar. Ambos vuelven entre la mirada del profesor y los alumnos y recorren todo el salón hasta volver a su puesto. 

Todos la miran. El profesor retoma su discurso y Laura, apunta con una mano mientras con la otra entretiene un poco a Mateo. Esa es la escena que se repite. Y aunque Laura se sienta muy sola, en su misma condición hay muchas madres en las universidades. Mateo, claramente no pidió venir a una clase de cálculo. Él tiene derecho a jugar y gritar y correr. Y Laura, que hizo todo por no perderse la explicación, entiende perfectamente que su deber maternal esta afectando la gran oportunidad que tiene. Desafortunadamente, esta tensión la llevará a tener que elegir entre estudiar o quedarse en casa.

Avanzamos en oportunidades de acceso a la universidad, pero el aula se convirtió en el punto de encuentro de tres cosas que no se predijo juntas: inclusión, paternidad y derecho a estudiar. El punto es: si una persona llegó a la academia para estudiar y formarse, (algo que de entrada, ya supone una gran dificultad) ¿cómo poder ayudar para que pueda hacerlo bien?

La Universidad Antonio José Camacho junto con el Club Rotario Cali San Fernando exploró esa pregunta y trabaja en el CADI, un plan que acompaña a los estudiantes que son padres ofreciendo los siguientes:

1. Un salón de acogida en el campus. Lejos del ruido, con colchonetas, libros y dibujos. A 20 metros del aula y abierto en horas de clase.

2. Estudiantes que acompañan. Los alumnos de la facultad de Pedagogía hacen práctica ahí y  los de Trabajo Social ayudan a organizarlo. Es una oportunidad de ayudar y de aprender.

3. Un mensaje. La app de la U. permite que los estudiantes busquen apoyo escribiendo “Hoy necesito apoyo”. Aque busca sí, se teje una red de confianza y compañerismo que busca evitar que se pierdan horas de clase.

Volvamos con Laura y Mateo, pero ahora veamos qué hacen despues de implimentar el CADI:

A las 12.30 salen juntos de la universidad. Mateo va comiéndose una galleta después de jugar y aprender, mientras Laura, con su carpeta llena de papeles y trabajos, imagina una tesis con lo que vieron hoy en clase. Educar con equidad no es darle a todos lo mismo. Es entender que detrás de cada estudiante hay una historia, y que a veces esa historia llega acompañada. Con mochila llena de teteros, ojos cansados, manos pegajosas y muchas, muchísimas ganas de futuro.

Entonces, ¿qué es CADI?

Centro de Atención Integral. CADI es un espacio pedagógico dentro del campus universitario diseñado para que, niños y niñas de 0 a 8 años puedan aprender y jugar mientras sus madres y padres continúan con su formación profesional.

CADI ofrece:

✓ Enfoque Reggio Emilia - Aprender desde el juego, el arte y la exploración
✓ Espacios seguros de lactancia - Para mamás que lo necesiten durante la jornada

✓ Participación de estudiantes - De Pedagogía, Trabajo Social y Deportes en sus prácticas

Es una iniciativa de la Universidad Antonio José Camacho y el Club Rotario Cali San Fernando

Esto se esta logrando gracias a una subvención global patrocinada por los Clubes Cali San Fernando, Neiva Las Ceibas. Santa Rosa de Cabal, Mission Viejo (EU), Ciudad Juárez Ejecutivo (Mx), Alpharetta (EU), los Distritos  4281 ((Col), 5320 (EU), 4130 (Mx), 6440 (EU) y La Fundacion Rotaria, por un valor de US$49,800

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