ENTRE ECOS DE FANTASMAS Y OPINIONES EXPERTAS

Por: Lalla Meriem Amarillo y Rodrigo Castro.

E Club Sogamoso Global

 

Mi abuela se perdió totalmente en la sordera. Llamarla por celular se ha hecho inútil y cuando voy a visitarla no escucha casi nada; no escucha el timbre, no escucha mis llamados, y la verdad es que no alcanza a escuchar ni los golpes de la puerta. Odio esa puerta, la golpeo fuertemente (a la puerta) con furia y frustración, y la verdad es que ni con golpes cargados de ira ella alcanza a darse cuenta de mi existencia.


Casi como si fuese un acto divino, ella abre la puerta y toda la frustración muere cuando veo con tristeza que mi abuela se ha convertido en algo etéreo. Es imposible entablar una charla con ella ya que la sordera vino acompañada con un problema cognitivo sustancial. Ella pregunta cosas frecuentemente sin importar cuantas veces ya le he dicho las respuestas, su atención es completamente dispersa y cuando nos despedimos creo que ambos sentimos como si toda la visita fuese solamente un susurro vacío o una charla difusa entre ecos de fantasmas. Creo que la vida es de cosas pequeñas que se convierten en cosas grandes. Por ejemplo, encontrar el amor en los ojos de alguien, ver como los niños superan una enfermedad o ver el alivio en los rostros de los padres al escuchar un diagnóstico positivo. Lo sé, porque el Rotary E Club Sogamoso Global hace jornadas de Tamizaje de Seno, Pediatría, Oncología, Optometría y recientemente, gracias a una pequeña alianza (que espero que crezca), de Audiología. Tristemente, muchas veces no tenemos ni la más remota idea de las enfermedades que tenemos nosotros o nuestros familiares. Afortunadamente, encontré a la persona perfecta, para hablarles de nuestra primera jornada de Audiología y de lo importante que debe ser nuestra audición. Ella es la Audióloga Lalla Meriem Amarillo, socia activa de Rotary International, miembro de mi club y es quien finaliza este texto. Para darnos cuenta de tener una pérdida auditiva no hace falta esperar a que la situación esté muy avanzada. Basta con empezar a notar si hacemos repetir con frecuencia, si en los lugares sociales no comprendemos el 100% de las conversaciones o si el ruido del ambiente nos atormenta. La pérdida auditiva no tratada conlleva un costo anual de más de 980.000 millones de dólares a nivel mundial, incluyendo costos relacionados a la atención de salud, educación, pérdida de productividad y costos para la sociedad, según el Informe Mundial Sobre la Audición de la OPS y la OMS. 


Diagnosticar una pérdida de la audición a tiempo se convierte en una misión demasiado importante para la sociedad. Y fue por esta razón que quisimos aportarle a nuestra comunidad una nueva atención: la salud auditiva. Durante la primera jornada de audiología que realizamos en Sogamoso, Boyacá, nos dimos cuenta de la gran necesidad que existe tanto en niños como en adultos. Vimos alrededor de 40 pacientes de diferentes edades. Desde niños con obstrucciones de pequeños animales en su canal auditivo, hasta pacientes mayores que acompañados por sus familiares nos encontraron en busca de ayuda.


Un paciente de edad avanzada atrajo nuestra atención. La hipoacusia ya había perjudicado su equilibrio y seguridad al caminar. Y es que una pérdida auditiva en los adultos mayores afecta su memoria, su atención, su movilidad y la conexión con toda su familia. El adulto mayor tiende a aislarse o perder independencia y autonomía. Una pérdida auditiva acelera las demencias, convierte al adulto en un ser somnoliento, le arrebata su vitalidad y lo peor de todo es que la sociedad se acostumbró a que “la pérdida auditiva es normal por la edad” cuando en realidad este es un pensamiento mezquino sobre la vejez. Jamás deberíamos permitir que una persona se deteriore por no recibir la ayuda ideal para sus oídos y su audición. 


El sentido del oído es mucho más que “escuchar sonidos”: es una herramienta clave para la comunicación, la conexión y la supervivencia como seres sociales. Al terminar la jornada, para nuestros socios fue imposible no reconocer que la audición es casi algo mágico, es lo que nos une como familias, lo que construye lazos de amistad perdurable, lo que genera alianzas que nos pueden hacer progresar, lo que nos permite trabajar y estudiar, e incluso al ver a las parejas que luego de años pueden con cariño volver a escucharse es inevitable no pensar que gracias a nuestra audición los amores de hace décadas se pueden con ternura volver a renovar.

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