Por; Olga Lucia Benavides CR Suachoque – Ricardo Ordoñez CR La Vega
En Rotary cada club tiene su ADN, pero todos buscamos un mismo objetivo: servir a nuestras comunidades entre amigos, hemos ido descubriendo que poco a poco podemos ampliar nuestros lazos de amistad con otros clubes y que no es tan difícil ya que por el contrario, nos saca del terreno de la competencia para pasarnos al de la hermandad, de igual manera cabe recordar que competir entre los clubes porta envidia, roba ideas, desmejora la autoestima de los clubes, siembra desconfianza, desgasta energías. Trabajar juntos y hacer equipos interregionales, hace crecer las posibilidades de servicio, enriquece la imaginación. Trasmite experiencias permitiendo a unos y otros ampliar su mirada para más y mejor servir.
Es por eso agradecemos al Gobernador su constate invitación a sumarnos. Para nadie es un secreto, que en esta época debemos trabajar duro por la membresía y estamos convencidos que ella aumentará casi naturalmente si tenemos proyectos atractivos. ¿Pero que es primero, el huevo o la gallina? ¿Tener clubes robustos para adelantar proyectos atractivos o tener proyectos atractivos para atraer nuevos miembros y llegar a clubes robustos? Con frecuencia nos encontramos con clubes pequeños de gente mayor, que no inician fácilmente nuevas acciones y de ahí, es donde encontramos el encanto de juntar clubes en actividades de diversa índole. La pandemia nos enseñó que es la época de sumarnos. Aprendimos que somos muchos los que queremos hacer el bien y que cuando nos juntamos con otros, nuestras acciones se crecen y dan mucho más fruto. Para lograrlo es necesario encontrar a otros que quieran trabajar en nuestra línea. Las necesidades de nuestras comunidades son muy semejantes, lo cual facilita las posibilidades del trabajo conjunto. Que el simple engreimiento local de tener un club, no les gane a las posibilidades enriquecidas de compartir el triunfo de un buen proyecto desarrollado de manera conjunta.
Las necesidades al interior de nuestros clubes son también muy parecidas. Podemos entonces hacer de la capacitación momentos felices. Aprovechar el saber de los socios de aquí y de allá. Podemos iniciar acciones para la consecución de recursos juntos, celebrando la vida. En fin, la vida conjunta de los clubes tiene como límite la imaginación, así que los invito a proponer, a compartir ideas que enriquezcan nuestra vida rotaria adentro y afuera de nuestros clubes. Mantenernos vivos significa adaptarnos al cambio, innovar y no perder nunca la fuerza de avanzar.
Me atrevo a decir que cualquier iniciativa que vaya en esta línea tendrá el apoyo irrestricto de nuestro Gobernador, porque es claro que el fortalecimiento de los clubes sanos es un objetivo de su gobernación y por lo tanto de todo su equipo.