Por; E.G.D. Álvaro Reyes Cruz - Presidente X Conferencia Distrito 4281
Al oír hace unos meses al maestro William Ospina, en la biblioteca Pérgamo de esta ciudad, disertando sobre su libro “Pondré mi oído en la piedra hasta que hable”, entendí que en ocasiones parecemos piedras. Los invito a “poner el oído en ellas hasta que hablen, hasta que cedan su secreto de cohesión y de firmeza, de indiferencia y persistencia”.
“Cómo no fascinarse con un país donde los cangrejos tenían el color de los cielos y todo era tan nuevo, como si en cada día, estuviera la creación del mundo”, dice el maestro. En Rotary encontramos esas piedras maravillosas. Los invito a escucharlas hasta que cedan su secreto. Lleguemos a su interior, y profundicemos en él con todo respeto, en busca del milagro que las acompaña. Abramos puertas, descubramos luz.
Dice el maestro Ospina que Humboldt en sus viajes, se expuso a las lunas, los desiertos de salitre, los vendavales, las tormentas eléctricas, los aguaceros, la electricidad de los gimnotos y los venenos de serpiente”. Los invito a encontrar en el interior de la piedra bruta que todos tenemos, las grandes maravillas e inmensos dones que tenemos para servir, para ser amigos, para iluminar el camino del servicio.
Practiquemos el significado de la escucha y del trabajo en equipo. Desentrañemos los egos que nos acompañan. Descubramos la expresión máxima del amor.
Encontremos la verdadera amistad. Este es el país que debemos construir. El país de la paz y de la hermandad. Practiquemos el mensaje de Rotary sobre la amistad. Percibiremos con claridad su significado. Hablemos un idioma universal, el del amor.
Aura Lucía Mera, dice que la amistad: “Es algo intangible y se va tejiendo como una filigrana. Es misterio y luz. Es frágil. Es fuerte. Es abrir el corazón. Es entregar sin reservas, carcajadas y llantos; es permitirnos ser vulnerables, confidentes, compartir nuestra alma. Es estar para el otro y saber que siempre alguien está para nosotros”. Es sonreír, ser cómplices, confrontar, aceptar fortalezas, debilidades, esperanzas y frustraciones, sin máscaras ni apariencias. Es una especie del Yo, extendido en otros.
Cambiemos para cambiar a los demás. Entreguemos diariamente y en cada acto de servicio: Amor.
En la organización de esta Conferencia, he entendido, en lo más profundo de mi mente y corazón, que el éxito, lo encontraremos al observar sus rostros y descubrir caras alegres; en los abrazos, todos vibrando al unísono, cada una interpretando una bella melodía. Lo encontraremos, a partir del respeto de la individualidad, sin importar raza, nacionalidad, sexo u orientación sexual. Somos hijos del universo y en él nos encontramos. Honrémoslo diariamente en las relaciones con nuestros compañeros, con nuestro entorno, con el mundo.
En la organización de esta Conferencia, en los instantes de fuerte presión, veía en los rostros y acariciaba en las palabras de los compañeros de equipo, su total solidaridad, frente a los pequeños y no tan fuertes vientos que en algunos momentos trataban de desestabilizar mi mar interior. Lo observaba en las palabras de aliento que recibía de todos ustedes. Gracias queridos amigos todos. No quiero nombrar a nadie en particular. Los reconozco y honraré por siempre.
Quiero igualmente, resaltar el ánimo permanente de Consuelito, de mis dos hijas y de toda la familia, frente a lo que yo consideraba adversidad. Agradezco la fuerza con que soplaban e impulsaban mi barca, para que surcara mares, superara vientos de tormenta y llegara airosa como hoy, a puerto seguro.
Gracias gobernadora Ana Dolores, crecí mucho a su lado, gracias por todo. Gracias por darme a entender que día a día podemos cambiar si se quiere y se lucha por hacerlo. Esa piedra bruta que todos tenemos, al finalizar el día de hoy, estará más pulida que antes de emprender este viaje maravilloso. Aprendí, siento hoy mi espíritu más libre que antes. Soy feliz.
Bienvenidos. Gracias por estar aquí, gracias por ser mis amigos. La magia de Rotary está viva y la observo en sus rostros.
Les entrego un gran abrazo con mi mente y con mi corazón. Los quiero mucho.