La importancia de la imagen pública de Rotary para hacer alianzas con el mundo del sector empresarial”.

La importancia de la imagen pública de Rotary para hacer nuevas alianzas (I Parte)

Por; PDR Jose Antonio Salazar Cruz

 

Queridos amigos todos: 

Quienes hayan leído el programa de hoy, deben estar impresionados con la solemnidad y colorido del título del tema que se me han asignado, con generosidad comprometedora, que agradezco. 

La importancia de la imagen pública de Rotary para hacer alianzas con el mundo del sector empresarial”.  En lenguaje coloquial: “Dime con quién andas y te diré quién eres” Los invito a pensar sobre “imagen” en general y la de Rotary en particular. Nada más, y nada menos. No se trata de dar soluciones o plantear decisiones, que ni me corresponden ni me siento habilitado para ello. Meramente, continuaré con mi ejercicio de librepensador, en un marco de honestidad y franqueza. La franqueza, lo saben mis amigos, es una de mis escasas virtudes cardinales, y de pronto también, el ingrediente básico de mis numerosos pecados capitales y mis fracasos electorales.

Una organización basada en el consenso permanente no puede aspirar a mucho tiempo de vigencia. El desacuerdo incita a la revisión y al mejoramiento; sola, la autocrítica, suele ser autocomplaciente.  En Rotary ya llevamos 114 años entre el consenso y el disenso. No temamos a la discrepancia. Pensar distinto no nos convierte en enemigos. 
Para empezar, compartiré algunas precisiones que nos permitirán llevar a feliz término esta travesía.  Diferenciaremos entre IDENTIDAD, SÍMBOLO, MENSAJE, E IMAGEN. 

Podríamos discutir mucho tiempo qué fue primero, si el huevo o la gallina, pero estemos de acuerdo en que la tortilla de huevo vino en tercer lugar.

IDENTIDAD 
La identidad es inherente al ser. Dicho de otro modo: primero el ser, después la identidad de la cual surge la imagen que se proyecta al exterior para ser diferenciado y reconocido por los demás. Rotary es la organización de servicio más antigua del mundo; hace acto de presencia en cerca de 180 países y regiones geográficas y ha sido largo su proceso para diferenciarse y poseer una identidad. Algo que identifica a Rotary es la ausencia de dogmas, lo cual hace inanes las diferencias entre los rotarios por asuntos de raza, sexo, política, religión y tantos otros matices que dividen y polarizan a la sociedad. 
“Rotary es un mundo en miniatura”, decía Paul Harris. Todos cabemos en él sin temor de ser discriminados por las diferencias. Eso es parte esencial de nuestra identidad; pero ¿Hay realmente una única identidad Rotaria? Si la hay, ¿Es de validez universal?, ¿Estaremos equivocados en este tratamiento igualitario que presiona una única identidad y una única imagen? ¿Significará lo mismo en todas partes? ¿Debe ser igual? Tema de meditación.

Hace años nos considerábamos - y nos consideraban-como una élite, con líderes poderosos, que representaban, cada uno, una clasificación profesional. Los clubes, estaban anclados en un territorio, exclusivo y regidos por estrictos códigos de ética. Sólo se ingresaba por invitación de un socio y después de superar una estricta investigación sobre solvencia personal, profesional y familiar, que examinaba la capacidad del aspirante para atender los compromisos morales y económicos que implicaban pertenecer al Rotary de entonces. 
Solo podían ingresar los dueños de su tiempo, quienes pudieran cumplir los mandatos de su vocación de servicio y ejercer su liderazgo comunitario. Poco a poco, ser una élite se volvió problemático. La perorata igualitaria avergonzó a algunos. Urgidos por la necesidad de aumentar el número de aportantes, fuimos relajando las barreras de ingreso, disminuyendo la exigencia de los perfiles. En otras palabras, popularizamos a Rotary, para satisfacción de algunos y preocupación de otros.  Sin embargo, esto no ha dado los resultados esperados y continuamos flexibilizando.

Hoy, nos identificamos como entidad de servicio; incluso en algunas regiones como entidad de beneficencia, urgida de recursos externos. Casi “estamos en el lado de la mesa de quienes necesitan ayuda”, en palabras del PPRI Ravi. Las entidades se identifican y califican por lo que efectivamente hacen no por lo que dicen ser o hacer. Las iglesias existen para salvar almas. La policía tiene la función de proteger al ciudadano.  El aparato judicial aspira a garantizar la convivencia pacífica. Los medios, sirven para informar a la comunidad, en tanto los maestros educan. Su éxito se mide en función de los resultados. Sobran comentarios.

El historiador Tony Judt, un gran intelectual de nuestra época, invita a meditar sobre las diferencias derivadas del tamaño de las naciones y su efecto entre sus habitantes. Trasladémonos a Rotary. ¿Tendrá una misma visión, de presente o de futuro, un Rotario europeo que un africano o un estadounidense o un asiático o un latinoamericano? 
 Pensemos por ejemplo en Bogotá, la contradictoria y desigual megalópolis de más de 8 millones de habitantes, que hoy sólo cuenta con 364 rotarios, distribuidos en 17 clubes (tres de ellos en cuidados intensivos). El caso es, que Bogotá tiene más habitantes que toda Suecia, de donde han salido dos Presidentes de RI y cuenta con más de 23.000 rotarios. O pensemos en Ciudad de México con solo 1.550 rotarios y más de 21 millones de habitantes; comparémosla con toda Austria, en donde, con la mitad de los habitantes, accionan más 8.000 rotarios. O pensemos en Ciudad de México (Lámina 9) con  solo 1.550 rotarios y mas de 21 millones de habitantes; comparémosla con toda Austria, en donde, con la mitad de los habitantes,  accionan  más 8.000 rotarios.  

Últimamente en Rotary, la globalización se ha visto como una masificación de metas, hoy, concretada en seis áreas de foco comunes, en las cuales pretendemos abarcar todos los problemas del mundo, en el marco de una igualdad teórica entre los clubes rotarios, pasando por alto terribles desigualdades de la realidad. ¿Será esto lo correcto? Otros decidirán. Al final, todo se mide por el rasero numérico: número de socios, número de clubes necesarios para mantener distritos, número de distritos que justifiquen una zona, monto de aportes a la Fundación, cantidad de proyectos, etc.

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