Por;  PDRI Jose Antonio Salazar

 

“No se puede”, “no sé”, son respuestas lamentablemente frecuentes cuando se trata de atender la solicitud de un compañero, de un cliente, de alguien.... esta es una respuesta automática inducida por el temor a equivocarnos o por la pereza que nos invita a la inacción.  La experiencia demuestra que cuando esa “respuesta”, sí es que podemos llamar respuesta a esa negativa, es causa de una queja o un reclamo, y nos vemos forzados por nuestro superior a “poder”, terminamos encontrando la solución y viendo como sí se podía.

¿Qué sucede? 

Lo más fácil es decir no. Allí, supuestamente, termina todo, incluyendo nuestra propia imagen. Por supuesto que de esto último no tenemos conciencia. Damos al interesado en la respuesta la imagen de que somos unos perfectos “inútiles”. Al decir “no se puede”, o “no sé”, desconectamos el cerebro y nos aislamos del problema en cuestión. En cambio, si decimos o pensamos “¿cómo podríamos hacerlo?”, o “donde puedo encontrar la solución o la respuesta” ponemos en actividad nuestro cerebro, nuestra imaginación y lo más importante: nuestra creatividad. Esto produce un cambio en la química del organismo y un cambio de actitud. Busquemos siempre la solución. Miremos el obstáculo, no para detenernos delante de él sino, para ver como podemos superarlo. Superemos los obstáculos, busquemos las respuestas, por nuestra propia iniciativa. No esperemos a que nos lo ordenen.

Otros pudieron. Otros pueden.  ¿Por que tu no?

PARTICIPE Y COMENTE ESTA PUBLICACIÓN