Por: Francisco Díaz Salazar – Director Programa Nutricional Basado en Soya, Socio - Honorario Club Rotario Bogotá Laureles D4281 y María Helena Velásquez – Presidenta Club Rotario Bogotá Laureles
Veintitrés años llevando proteína, trabajo y organización comunitaria a la Colombia que más lo necesita.
Antes de que suene la primera campana en una escuela rural de Colombia, un grupo de vecinas ya encendió la planta. Muelen el grano de soya, filtran y cocinan. Cuando los niños entran al salón, cada uno tiene un vaso de bebida de soya y un pan hecho con la harina del mismo proceso. Las mujeres que lo prepararon son habitantes del lugar, capacitadas y certificadas, que operan una planta entregada en comodato por el Club Rotario Bogotá Laureles y sostienen su funcionamiento con lo que producen y venden. Esa escena, repetida en 136 puntos del país desde 2003, explica el Programa Nutricional Basado en Soya.
Una misión que cabe en una frase. El PNBS nació en 2003 bajo el auspicio del Club Rotario Bogotá Laureles para acelerar la reducción de la desnutrición en comunidades vulnerables con un complemento alimenticio de alto valor biológico. La soya aporta proteína completa a bajo costo y se procesa con equipos que caben en un espacio de 12 metros cuadrados, donde exista, agua, luz y gas, viable en zonas sin cadena de frío ni gran industria.
El modelo: entregar la planta, no el alimento. La decisión de fondo fue no repartir mercados. Repartir alimento resuelve un día; entregar la capacidad de producirlo resuelve una década. El modelo tiene tres tiempos:
• Identificación y comodato. Se selecciona la comunidad y se entrega maquinaria e instalaciones semiindustriales en comodato. La planta se queda en el territorio.
• Capacitación y autosostenibilidad. Se entrena la comunidad en operación de equipos, procesamiento de la soya, preparación de alimentos, buenas prácticas de manufactura y comercialización. La venta de algunos productos genera autosostenibilidad.
• Acompañamiento. Monitoreo, mantenimiento, registro de impacto y actualización en cinco a siete años. Comer distinto, no solamente comer más. Lo que cambia es lo que la familia aprende al prepararlo: medir porciones, combinar proteína con cultivos locales, higiene y distinguir entre llenarse y alimentarse. Más de 1.200 operadores tienen certificación en Buenas Prácticas de Manufactura.
La planta también mueve la economía del lugar. Cada unidad genera ocupación, compra insumos locales y vende excedentes. Con equipos de panadería se pasa de bebida a pan y a una línea de venta estable. Esa es la diferencia entre donación e inversión social: la planta sigue generando valor.
Nadie opera una planta solo. Una planta exige turnos, aseo, control de calidad y distribución. Por eso el PNBS produjo organización comunitaria. Más de 2.700 voluntarios se han entrenado como operadores desde 2003.
Los dos extremos de la vida. La desnutrición no golpea igual a todas las edades. En los primeros años deja marcas irreversibles; en la vejez se traduce en pérdida de masa muscular, caídas y dependencia.
El PNBS atiende a niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos mayores, población en situación de desplazamiento y migrantes.
Veintitrés años en cifras
• 136 unidades de procesamiento instaladas desde 2003. • Más de 90.000 beneficiarios diarios (más de 14 millones de raciones al año). • Más de 2.700 voluntarios entrenados y certificados en procesos con soya, de los cuales 1.200 con certificación en Buenas Prácticas de Manufactura. • Prioridad en comunidades en situación de desplazamiento. • Ciclo de acompañamiento de cinco a siete años por planta.
Eficiencia por diseño. La Dirección, Mentoría y Junta Asesora operan pro bono. Cada peso de RSE se convierte en maquinaria, capacitación, seguimiento y raciones. Por eso creció a 136 plantas sin depender de un donante único.
Un legado para el centenario. Cien años de Rotarismo en Colombia se cuentan con obras que siguieron funcionando. El PNBS es una de ellas.
Empezó en 2003 y hoy llega a más de 90.000 personas cada día: la comunidad no recibe el alimento, recibe la capacidad de producirlo.
Eso es lo que queda: una planta encendida antes del amanecer, manos que saben operarla y una comunidad que aprendió a alimentarse mejor.
Contacto e información: Elizabeth Parisi Vaca – subdirectora PNBS. Organización: PNBS, Club Rotario Bogotá Laureles (Distrito 4281). Dirección: Calle 65C #84-15, Piso 1, Bogotá, Colombia
Móvil – 3132964030. Sitios web: pnbs.org | crblprogramasoya.org Correo: info@pnbs.org