Sabemos que muchas organizaciones del mundo constituidas por jóvenes tienen dentro de sus políticas impulsar el desarrollo de regiones económicamente deprimidas.

Palabras del Acto de Transmisión de Mando del Club Rotaract Bogotá Centenario

Por; María Manuela Córdoba Aguirre - 
Presidente Club Rotaract Bogotá Centenario 2019-2020

 

Bogotá, 27 de julio de 2019 en el Club Médico.

Hoy, asumo con gran felicidad la presidencia del Club Rotaract Bogotá Centenario, un reto significativo que cualquier persona traduciría en una gran responsabilidad expresada en el servicio a la comunidad, como la retribución de gratitud que se puede hacer cuando se tiene la fortuna de pertenecer a tan importante organización mundial.

Recuerdo, que hace algunos años conocí la historia de Rotary, como  la fundación de su primer club en 1905 en la ciudad de Chicago por el abogado Paul Harris con tres amigos quienes decidieron que solo podrían ingresar al Club invitados por algún socio y que tuvieran una profesión diferente de las de los socios actuales. Al poco tiempo se dieron cuenta del potencial que tenían y se dispusieron a ayudar a su comunidad.

Sabemos que muchas organizaciones del mundo constituidas por jóvenes tienen dentro de sus políticas impulsar el desarrollo de regiones económicamente deprimidas, pero en la realidad esos propósitos se quedan en la gaveta de las buenas intenciones: sus objetivos no se cumplen y esas organizaciones decaen por el peso de la mala imagen que se han creado.

Desde luego, este no es el caso de las organizaciones de los Clubes Rotaract que funcionan alrededor del mundo porque muchas poblaciones víctimas de desastres sociales, han encontrado, en los rotarios, significativos apoyos para la solución de algunos de sus Problemas. La juventud nos ayuda a estar siempre implementando su filosofía de vida que procura reconciliar el constante conflicto interno del ser humano entre el deseo de beneficiarse y el impulso de servir a los demás. Es así como objetivisamos su razón de ser: “Dar de sí, antes de pensar en sí” que conduce a que “Se beneficia más el que mejor sirve”.
Desde su creación Rotary se ha esforzado para que sus obras de bien sean significativas y de gran alcance. En este año con el lema mundial propuesto por Marc Maloney, presidente de RI anuncia el lema presidencial 2019-20, “Rotary Conecta el Mundo”, que pretende que todos los clubes del mundo trabajen en torno a las tres (3) tareas fundamentales:  

-Hacer crecer a Rotary para incrementar así nuestra capacidad de servicio, 
-Aumentar el impacto de nuestros proyectos 
-Incrementar el número de socios para que la organización pueda alcanzar objetivos más ambiciosos

Asimismo, Rotary comparte el compromiso permanente de las Naciones Unidas con un mundo más sano, más pacífico y más sostenible” y nos conectemos en el servicio y la paz. 

De esta manera, nuestro Club no podrá ser inferior a ese gran reto, pues en Bogotá, el Club Rotaract Bogotá Centenario se ha consolidado por muchos años y hoy cuenta con socios; quienes, comprometidos con la experiencia viva de experimentar la satisfacción personal de servir a los demás, proporcionamos servicios humanitarios y promovemos desde nuestra juventud elevadas normas de ética para fomentar la buena voluntad y la paz en el mundo. 

Por ello, debo expresar mis sentimientos de admiración y respeto a todos y cada uno de los socios de este Club, especialmente quiero hacer un reconocimiento a los expresidentes de quienes he aprendido durante estos años de permanencia en el Club. Son ellos:

Gabriela Camargo en nuestro Club Rotaract Bogotá Centenario, Manuel Guio Expresidente del Club Rotario Bogotá Centenario, Amparito Villanueva que nos acompaña con nuestra obra bandera, a nuestros mentores de años atrás Jairo Neira, a nuestro mentor del año pasado Rodolfo Moreno, a Julián Rodríguez, a Marcel Van Opstal, a la presidente actual Martha Restrepo y a nuestra mentora para este año rotario, Sandra Perdomo, Asi mimos a Luz Helena Neira que nos apoya siempre para el lugar de nuestro evento de recolección de fondos “la hamburguesada”.
Queremos consolidar una gran amistad con los ciudadanos del mundo que nos permita a los jóvenes seguir edificando, “la aldea global”. Por ello, están hoy entre nosotros personas que han vivido experiencias en otros países, para que la riqueza cultural crezca y se cuenten con más oportunidades de enfrentar al mundo competitivo.

Finalmente, contaran siempre con nosotros en todas las iniciativas que contribuyan a mejorar la salud física, psicológica y espiritual de las comunidades que hemos focalizado, aquellas que pretendan especialmente la educación, la inclusión y el desarrollo económico, buscaremos apoyarlas para hacer realidad ese adagio que dice  “Servir con amor para recibir con gratitud”.

Es seguro que si todas las organizaciones del mundo objetivizaran el impulso humano de servir a los demás, la vida humana sobre este planeta sería más gratifcante y la salud mental de la sociedad avanzaría hacia unos niveles superiores de convivencia, muy cerca al equilibrio espiritual que nos proporciona el amor, la fraternidad y la paz.

MUCHAS GRACIAS.

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