Por; María Del Carmen Chaux - Club Rotario de Fusagasugá
Parece a primera vista un pensamiento negativo, pero la verdad dista mucho de serlo. Simplemente corresponde a un sentir, a una experiencia vivida como cualquier otra experiencia de cualquier persona.
Y es que convertirse en Rotario, ser Rotario y sostenerse en el tiempo como Rotario se convierte en un reto de vida, donde desfallecer así sea de momento, representa volver al comienzo, el regresar al pasado y recomenzar lo que a todas luces nos coloca en duda de nuestras propias capacidades, de la consistencia de nuestro grupo. Es evidente la dificultad para encontrar los recursos humanos con las características suficientes que ser un ROTARIO, y si los hay, pero no disponen del recurso madre, VOLUNTAD.
Anteponen las ocupaciones de trabajo, estudio, hogar, que les impide a muchos participar en estas actividades de impacto social que requieren además VOCACION DE SERVICIO SOCIAL, con lo que los posibles aspirantes se reducen a mínima cantidad conllevando con esto que quienes logramos conservar un club, debamos multiplicar nuestros esfuerzos.
La caridad en GRUPO obliga a cada uno, a colocar sus ideas, iniciativas y sueños a la aceptación de los demás, y eso para los grandes egos, es muy difícil; tener la paciencia de esperar una mejor oportunidad para que su GRAN idea sea acogida.
Manejando frustraciones:
Cuando como persona se siente que no es tomada en cuenta, tiende a frustrase y abandonar. No se dan los proyectos con la rapidez que se espera, hay que consensuar con todos buscando el apoyo a su meta.
En otras oportunidades y a pesar de haberse puesto el mayor esfuerzo, toda la dedicación y tiempo en una actividad, lo que se recibe son críticas que suelen llevar a la frustración.
Al ver ingresar a un grupo con una gran ilusión de nuevos miembros que inicialmente muestran el perfil perfecto, pero después de un tiempo los vemos con tristeza abandonar el barco sin darse ni darnos la oportunidad de enamorarlo de ROTARY, conocer el universo rotario y aplicar sus herramientas, por falta de propio interés o descuido del club y llega también la frustración.
Así hay un millón de situaciones que a muchos hacen desistir y a muy pocos fortalecerse.
LA AMISTAD, pilar del rotarismo, es la joya que hay que pulir con el tiempo, ajustar gustos, maneras, metas e ideales, no es, ni será de un día para el otro y casi nunca con todos, el lograr consolidar una amistad. Solo los que aprendimos a fortalecemos con cada fracaso sabemos ser tolerantes, pacientes con las diferentes personalidades que integran un club. Reconociendo su modo y manera.
LAS PRESIDENCIAS: El entusiasmo, los metas, sueños e ilusiones de un presidente pueden verse frustradas con la apatía de sus compañeros y eso ha reventado a muchos presidentes de clubes. Hace tiempos en una revista rotaria leí un artículo que titulaba “LA SOLEDAD DEL PRESIDENTE”, articulo muy diciente que me puso a pensar que no solamente nos pasa a mí o a nuestro club; en este como en muchos otros clubes, hemos visto tirar la toalla a los socios que fueron presidentes y eso desestabiliza y nos obliga a luchar por mantener la cohesión del grupo, seguir luchando por conseguir refuerzos para ayudarnos a lograr los objetivos. Labor de campeones consagrados en esta carrera de largo aliento.
Es un duro trasegar, pero que sirven para apuntalar la fidelidad hacia la causa rotaria, dándonos la oportunidad del crecimiento personal.
Cumplir objetivos, cumplir metas, cumplir sueños, todos requieren ir tras de ellos y con esfuerzo y mucho sudor, alcanzarlos. Se escribe y se dice con simpleza, pero llevarlos a cabo implica algo más, dedicación, constancia y persistencia, lo que en no pocos casos encuentra tantos y tan variados tropiezos que por momentos creemos que claudicamos, que literalmente nos vamos a morir en el intento.
Personalmente agradezco los duros años, las penurias de nuestro club, porque forjaron mi carácter, fijaron en mí la vocación de servicio y el trabajo comunitario. Agradezco a mis compañeros de lucha y amigos de siempre porque por ellos no tire mi toalla. Soy una ENAMORADA, así con mayúsculas, de mi actividad como Rotaria.
¿Entonces como aconsejar sobrepasar todas esas barreras con las que nos hemos encontrado y convertirnos en ROTARIOS DE ACCIÓN Y CORAZÓN?