SIR NICHOLAS WINTON, EL GRAN ROTARIO

Por: Pedro Mejía Sandoval, EGD4281, 2013-2014

 

Una tarde aburrida de domingo, buscando en el álbum de películas de la plataforma Prime Video, atraído por la imagen de Sir Anthony Hopkins mi actor predilecto, terminé sumergido en una historia real maravillosa, titulada en español “Lazos de Vida” (On Life, en original), que presenta la vida de Sir Nicholas Winton. El colmo de la emoción llegó en una escena donde el actor aparece luciendo una corbata grabada con escudos rotarios y el pin sencillo en la solapa; entendí en ese instante que el gran espíritu de servicio demostrado por Winton a lo largo de su vida correspondía a un Gran Rotario. 


Un Rotario que encarnó el Verdadero Servicio “Dar de Sí antes de pensar en Sí” no es solo un lema rotario; es un principio que cobra vida en personas excepcionales como Sir Nicholas Winton, cuyo legado silencioso ha dejado una huella imborrable en la historia de la humanidad. Miembro de Rotary y ciudadano del mundo, Nicholas Winton demostró que el servicio desinteresado, guiado por la compasión y la humildad, puede salvar vidas y transformar generaciones.

A su muerte, el 1 de julio de 2015 a la edad de 106 años, después de recibir múltiples condecoraciones, su Club Rotario de Maidenhead pudo asegurar que era “el Rotario Activo más Antiguo del Mundo”.


Una decisión que cambió vidas. En 1938, mientras Europa se preparaba para el horror de la Segunda Guerra Mundial, Winton decidió interrumpir sus vacaciones de esquí para viajar a Praga y asistir a refugiados judíos, especialmente niños, que huían de la amenaza nazi. Sin estructura oficial, sin reconocimiento institucional, organizó por cuenta propia lo que luego se conocería como el Kindertransport checo. Gracias a su esfuerzo incansable, 669 niños fueron salvados del Holocausto y recibidos por familias británicas. Este acto humanitario, profundamente rotario en esencia, fue llevado a cabo con absoluta discreción. Durante más de 50 años, Winton no mencionó a nadie lo que había hecho. Ni siquiera su familia conocía la magnitud de su acción, hasta que su esposa encontró en el ático una carpeta con listas, cartas y documentos en 1988 y decidió dejarlo conocer.


Reconocimiento tardío, humildad constante. Cuando finalmente su historia se hizo pública, el mundo reaccionó con asombro y admiración. Sir Nicholas fue reconocido por gobiernos, instituciones y organizaciones internacionales. Fue condecorado por la Reina Isabel II, y recibió numerosas distinciones, incluyendo la Orden del León Blanco en la República Checa. Fue incluso nominado al Premio Nobel de la Paz en 2014. Pero su actitud nunca cambió. Siempre sostuvo que “cualquier persona puede hacer una diferencia si ve una situación que necesita atención”. Para él, simplemente había cumplido con su deber moral, sin esperar aplausos ni agradecimientos. Aun en la ancianidad, Nick, como le decían sus amigos, mantuvo su afán de servir a su comunidad, que ahora para recordarlo ha inaugurado el Jardín Memorial Sir Nicholas Winton en el Parque Oaken Grove. 


Un ejemplo rotario. Sir Nicholas Winton es un símbolo viviente del espíritu rotario. Su vida refleja los cuatro principios de la Prueba Cuádruple, en especial la verdad, la equidad y la buena voluntad. Más aún, encarna el servicio sobre el interés personal: no buscó protagonismo, sino que actuó por convicción y empatía.


Hoy, en un mundo que sigue enfrentando desafíos humanitarios, su legado nos inspira a actuar con valentía, discreción y sentido del deber. Nos recuerda que la verdadera grandeza se mide en actos silenciosos de compasión, y que servir a los demás —sin esperar nada a cambio— es la más alta forma de liderazgo.


Su legado vive en cada rotario. Al recordar la vida de Sir Nicholas Winton, recordamos por qué somos rotarios. Su historia no es solo una anécdota heroica, sino una guía para nuestra acción diaria. Nos anima a buscar oportunidades de servicio donde otros solo ven obstáculos, y a hacerlo con la humildad y determinación que él siempre demostró. Su vida de rotario sencillo y discreto contrasta con esta época de redes sociales, donde el afán de protagonismo se ha vuelto la motivación permanente.

“Todos podemos hacer la diferencia. No se trata de hacer cosas grandes, sino de hacer pequeñas cosas con gran corazón.”

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