Por: Juan José Ayala Calderón - Presidente club Interact el Cerrejón
El regalo que no se envuelve. Hay actividades que uno hace porque están en el calendario, y hay actividades que uno espera todo el año porque sabe lo que significan y esta corresponde a La Cena de Navidad para los Abuelos de Albania, La Guajira. Para mí, personalmente, es una de las experiencias más poderosas que he vivido como miembro del Club Interact, y ya he tenido el privilegio de participar en ella tres veces. No nació de una crisis ni de una emergencia. Nació de algo más sencillo y, a la vez, más profundo: el deseo de que los adultos mayores de nuestra comunidad sintieran, al menos una vez al año, que hay personas que piensan en ellos, que los ven, que los valoran. En un municipio como Albania, donde la vida cotidiana puede ser dura y la soledad es una realidad silenciosa para muchos abuelos, una cena de Navidad no es un lujo. Es un recordatorio de que pertenecen.
Cómo lo hacemos posible. Detrás de cada cena hay meses de trabajo. Cada octubre, el Club Rotario el Cerrejón organiza el Bingo Rotario, un evento que convoca a toda la comunidad del municipio y de las comunidades vecinas en el auditorio del Colegio Albania. El evento se hace posible gracias a que se vinculan muchas empresas contratistas del Cerrejón, las cuales donan premios o recursos monetarios. En ese espacio, nuestro club Interact asume la tarea de vender refrigerios durante el desarrollo del evento. La respuesta de la comunidad es positiva, y los fondos recaudados esa noche permiten que se haga posible.
La casa de los abuelos es un lugar que pertenece al municipio de Albania, siendo este un punto de encuentro para los adultos mayores de la zona, allí tienen un espacio propio y de reunión, diversión, capacitación y integración, durante la primera semana de diciembre, se hace el censo de cuántos abuelos asistirán, se planea el menú y el detalle que se les va a entregar y las actividades de integración que se realizarán. Ese día, el lugar se transforma, alrededor de cien abuelos se reúnen para disfrutar de la cena que el club organiza en su totalidad, además cada uno recibe un detalle donado por El Club Rotario del Cerrejón, que en ocasiones anteriores han sido cobijas y artículos de primera necesidad. Todo es gratuito, no hay costo de entrada, no hay condición, solo la intención de dar.
Lo que no se puede medir. Los resultados de esta actividad son difíciles de reducir a cifras, porque lo que sucede en la Casa de los Abuelos ese día no cabe en una tabla. Al terminar la cena, los abuelos no se van en silencio, se quedan, agradecen, bendicen, nos miran a los ojos y dicen cosas que uno no olvida fácilmente. Esa gratitud espontánea, sin protocolo, es el indicador más honesto de que algo verdaderamente importante ocurrió.
La actividad también tiene un efecto en la comunidad más amplia: cada año fortalece la visibilidad del Club Interact en Albania y en Mishawua, y demuestra con hechos concretos para qué existimos y qué tipo de liderazgo juvenil estamos construyendo. No somos jóvenes que hablan de servir; somos jóvenes que sirven. Pero lo que más me ha marcado es lo que esta experiencia me ha enseñado sobre mí mismo. Uno vive en su propia realidad y, aunque sea una realidad cómoda y llena de oportunidades, encuentra formas de quejarse. Luego llega la cena, y ves a personas mayores que han vivido con muy poco, que quizás no tienen familia cerca, que no esperan grandes regalos de la vida, y sin embargo llegan con una alegría que es imposible fingir. Esa felicidad genuina me confronta cada vez. Me recuerda lo afortunado que soy, y me empuja a hacer más, no porque lo necesite yo, sino porque hay comunidades que lo merecen.
Una tradición que seguirá. La Cena de Navidad para los Abuelos no es solo una actividad anual del Club Interact de Cerrejón, es una tradición que el club cuida con orgullo, y es también una declaración de principios: que el servicio no necesita ser llamativo para ser poderoso, que los adultos mayores de nuestra comunidad merecen ser celebrados, y que los jóvenes somos capaces de organizarnos, recaudar recursos y generar impacto real cuando nos lo proponemos.
Este año rotario que cierra lo hacemos con esta historia, porque creemos que el servicio que viene desde el corazón de una comunidad debe ser contado, y porque hay aproximadamente cien abuelos en Albania que, en diciembre, van a volver a sentir que alguien los tiene en cuenta.