LOS JÓVENES UNIDOS, CAMBIAMOS VIDAS

Por, Club Interact Marymount Barranquilla

 

En el Club Interact Marymount Barranquilla, el fundamento de nuestras creencias es que las acciones pequeñas, cuando se hacen con el corazón, pueden generar un impacto profundo y duradero. Desde hace varios años, uno de nuestros proyectos más significativos ha sido el acompañamiento a la Fundación Víctor Tamayo. Esta es una casa hogar que acoge a niños y niñas en situación de vulnerabilidad, muchos de los cuales han sido víctimas de maltrato, negligencia o abandono. La realidad en la que viven estos niños no es fácil, muchos llegan a la Fundación con historias marcadas por dolor, desconfianza e incertidumbre. Por ello, nuestro propósito como club siempre ha sido ofrecerles un día lleno de experiencias distintas y especiales: un espacio de alegría, risas, muchos juegos, pero, sobre todo, amor. Como Club organizamos jornadas diseñadas particularmente para ellos, planeamos actividades recreativas, creativas y entretenidas que les permitan desconectarse de sus problemas y disfrutar de su infancia. 


El día consiste en pinta caritas, lúdicas, actividades recreativas, bailes y refrigerios, entre otros. Sin embargo, este espacio no se trata solo de entretener, sino de entregarles nuestra atención plena y conectar con cada uno de ellos, brindándoles un día donde ellos sean el centro de todo. Esta visita, tiene un impacto emocional y humano que trasciende el momento. Esto lo notamos en la expresión de cada niño después de haber compartido varios momentos divertidos y especiales en la Fundación Víctor Tamayo; su sonrisa irradia felicidad pura y genuina. Los niños esperan con ansias nuestra próxima ida, muchos recordándonos por nuestros nombres cuando volvemos, confirmándose que el esfuerzo vale la pena. El gran impacto de este proyecto no se ve solo reflejado en los niños, sino también en nuestro propio Club Interact. Esta experiencia es uno de esos momentos que generan un sentimiento de plenitud y propósito en el corazón de cada miembro. Ver las sonrisas, escuchar las carcajadas de los niños y ver su capacidad de disfrutar incluso con lo más simple fortalece nuestro compromiso con el servicio. No solo se trata de dar, sino también de recibir; pero recibir en forma de abrazos, dibujos personalizados o miradas que dicen más que mil gracias. 


Además, nos ha recordado que, aun siendo jóvenes, tenemos en nuestras manos el poder de transformar vidas con gestos sencillos pero significativos. Sabemos que crear un cambio profundo en la vida de otros a veces depende de acciones a largo plazo. A pesar de ello, nosotros estamos convencidos de que este pequeño respiro anual, esta pausa alegre en medio de sus desafíos cotidianos, sirve para sembrar esperanza, reforzar su autoestima y recordarles que no están solos en el mundo. Por este motivo, como Club Interact, estamos llenos de orgullo de mantener este compromiso año tras año y de poder compartir con todos esta historia como una muestra del poder del servicio en la vida de los demás. Porque, a veces, un solo día puede hacer una gran diferencia. Y es así como, juntos, seguimos cambiando vidas.

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