Por: Julieta Pérez Blanco - Presidente Club Interact Bucaramanga Ciudad de los Parques
Cuando inicié este año rotario como presidenta de Interact Bucaramanga Ciudad de los Parques, jamás imaginé que podríamos llegar a tantos niños y tocar tantos corazones. Hoy, al mirar atrás, siento un orgullo inmenso por mi club, y de por nuestro club padrino Rotary Bucaramanga Ciudad de los Parques y por cada persona que creyó en este sueño.
Dicen que las obras más grandes nacen de pequeños actos de amor, y eso fue exactamente lo que vivimos. Con entusiasmo, compromiso y muchísima alegría, logramos desarrollar uno de los proyectos más representativos que puede realizar un club Interact: llevar educación en higiene oral y sonrisas a más de 4.500 niños de Bucaramanga. Todo comenzó con una idea sencilla: enseñarles a los niños la importancia de cuidar su sonrisa. Pero, poco a poco, ese sueño empezó a crecer gracias al apoyo de nuestro club padrino, de voluntarios increíbles y del maravilloso acompañamiento del Doctor Muelitas de Colgate, quien llenó cada actividad de diversión, música, aprendizaje y emoción. No se pudieron visitar las 15 instituciones educativas públicas de Bucaramanga, pero en las que estuvimos encontramos algo especial: niños felices, atentos, curiosos y emocionados por aprender. Muchos de ellos nos recibían con abrazos, sonrisas y preguntas. Ver sus rostros mientras cantaban, participaban y aprendían cómo cepillarse correctamente los dientes es algo que jamás olvidaré. Pero este proyecto no solo transformó a los niños; también nos transformó a nosotros como interactianos. Cada jornada nos enseñó el verdadero significado del servicio. Aprendimos que servir no es solamente entregar algo material, sino regalar tiempo, amor, atención y esperanza.
Como presidenta, uno de los momentos más emocionantes fue ver a mi equipo unido en cada actividad. Mis compañeros dejaron de lado el cansancio, el celular y las ocupaciones personales para entregarse completamente a esta causa. Algunos organizaban bailes, otros acompañaban a los niños y entregaban los kits, y otros ayudaban en la logística junto a nuestro club padrino. Pero todos, absolutamente todos, aportaban con una sonrisa y un corazón dispuesto.
Por eso, este artículo no es solamente mío. Este logro pertenece a cada integrante del Interact Bucaramanga Ciudad de los Parques. Sin ellos, nada de esto habría sido posible. Ellos fueron la energía, la alegría y el motor de cada jornada. Me siento profundamente agradecida de liderar un grupo de jóvenes tan comprometidos y sensibles frente a las necesidades de nuestra comunidad. También quiero agradecer a Rotary Bucaramanga Ciudad de los Parques por creer en nosotros y demostrarnos que los jóvenes sí podemos generar cambios reales cuando trabajamos en equipo. Su apoyo y confianza fueron fundamentales para alcanzar esta meta.
Hoy entiendo mucho mejor lo que dice mi Tito Andrés, el mejor gobernador del mundo: que una sonrisa puede cambiar un día, pero también puede cambiar una vida. Y saber que más de 4.500 niños recibieron educación, atención y momentos felices nos llena el corazón de esperanza.
Este proyecto nos recordó que Interact no tiene límites cuando existe pasión por servir. Somos jóvenes, sí, pero también somos líderes, soñadores y agentes de cambio.
Y aunque las actividades terminaron, las sonrisas que vimos seguirán acompañándonos siempre. Porque, al final, el verdadero impacto no se mide solo en números, sino en los corazones que logramos tocar.
Seguiremos trabajando, soñando y sirviendo, porque eso es Interact: amistad, liderazgo y servicio con amor.