Por: Gabriela Becerra Portillo, presidenta del Club Interact San José de Cúcuta
El pasado 14 de diciembre de 2025 vivimos una de las actividades más hermosas, emotivas y significativas para nuestro Club Interact San José de Cúcuta. Ese día tuvimos la oportunidad de compartir con niños y niñas de la zona popular del Barrio Cundinamarca en el Instituto Técnico Julio Pérez Ferrero, en una jornada llena de alegría, juegos, regalos y muchísimo amor.
Desde hace mucho tiempo, todos los interactianos soñábamos con realizar una actividad con niños pequeños, poder jugar con ellos, compartir muy buenos momentos y, sobre todo, alegrarles la Navidad. Por eso decidimos crear esta hermosa obra social, que terminó convirtiéndose en una experiencia inolvidable para todos nosotros.
Para lograr hacer realidad esta actividad trabajamos durante semanas en una rifa llamada “Apadrina un Niño esta Navidad”. Fue un proceso de mucho esfuerzo, compromiso y dedicación. Cada interactiano aportó su tiempo y energía para poder reunir los fondos necesarios y hacer posible esta gran obra, tuvimos la oportunidad de organizar nuestra primera rifa como club, fue un gran reto y tuvimos mucho miedo del resultado que tendría la rifa ya que de esto dependía la actividad con los niños. Aunque fue un trabajo duro, al final entendimos que cada esfuerzo había valido completamente la pena.
Durante la jornada llevamos un recreacionista que nos ayudó a realizar dinámicas y juegos para compartir con los niños, que era por lo que más teníamos ilusión al estar organizando. Estuvimos todos los interactianos jugando, riendo y disfrutando junto a ellos, fue algo realmente especial. Además, gracias al apoyo de la Policía, conseguimos un hermoso espectáculo de Santa Claus con sus elfos el cual transmitía un importante aprendizaje para los niños ‘‘No a la pólvora”. En el espectáculo hubo bailes, risas y una hermosa enseñanza, fue muy llamativo para los niños y no negare que para nosotros también. Durante esta presentación se le entregaron helados a todos, que comimos mientras disfrutábamos con los niños. Uno de los momentos más significativos fue la entrega de regalos. Cada obsequio fue elegido y envuelto con nuestras propias manos lo cual a pesar de ser difícil fue agradable para todos pensar que en poco tiempo ese regalo estaría en manos de un niño con mucha ilusión por abrirlo y ver que es, siempre pensando en sacar esa sonrisa sincera a cada niño. También compartimos un refrigerio de hot dogs y gaseosa para que todos pudieran disfrutar aún más de la actividad.
Sin duda, lo más valioso de ese día no fueron únicamente los regalos o las actividades, sino el impacto que tuvo en nosotros como jóvenes interactianos. Poder convivir con estos niños tan alegres, ver sus sonrisas sinceras y sentir su felicidad nos recordó el verdadero significado de todo el trabajo realizado: compartir, servir y brindar amor a quienes más lo necesitan.
Esta experiencia marcó nuestros corazones y fortaleció aún más nuestro deseo de seguir ayudando y realizando obras que generen felicidad en nuestra comunidad. Porque al final entendimos que, aunque nosotros llevábamos regalos, fueron ellos quienes nos regalaron una de las experiencias más bonitas de nuestras vidas.