Un año en Dinamarca

Por; Amelie Vallejo López, del CR. Pereira del Café, actualmente en Dinamarca, D-1450

 

Mi nombre es Amelie Vallejo López, tengo 18 años y tuve la oportunidad de hacer un año de intercambio en Dinamarca. Desde el día que tuve el valor de decirle “SÍ” al programa de intercambio, no me imaginaba lo que iba a ser de mi vida durante ese año, sin embargo tenía claro que iba a tener un cambio importante. Irse de intercambio es arriesgarse a empezar una nueva vida, es dejar tu hogar para ir a un lugar desconocido, lleno de personas extrañas, una cultura distinta y un idioma que no entiendes. Pero a pesar de saber todo eso, decidí salir de mi zona de confort y lanzarme a esta nueva aventura que al final me dejó recuerdos inolvidables y experiencias que llevaré siempre en mi corazón. 


Mi año en Dinamarca ha sido una experiencia indescriptible, llena de aprendizajes y de una mezcla de emociones. Ha sido un periodo de tiempo que ha impactado mi vida de manera muy positiva porque aunque me ha puesto en situaciones difíciles, me ha dejado enseñanzas para la vida. Me acuerdo el primer día en el aeropuerto antes de volar a Dinamarca, la incertidumbre y los nervios siempre presentes en mi mente, pero también la emoción de emprender un camino nuevo y las ganas de explorar otro país. 

No puedo negar que al principio fue difícil, pues la adaptación a una nueva cultura requiere salir de esa burbuja en la que estás y abrirte al mundo, dejando a un lado los miedos y enfrentando los desafíos e incomodidades que te ponen a prueba a lo largo del camino. Pero fueron esos retos que fueron apareciendo en mi vida, los que formaron la persona que soy ahora.


El año de intercambio me brindó muchas oportunidades de conocer y aprender cosas nuevas que nunca imagine que podría experimentar. Logré conocer muchas personas que marcaron mi vida y que llevare en el corazón toda la vida, también ir a mucho lugares increíbles que no sabía que existían y que recordaré por siempre, y principalmente experimentar otra cultura y aprender sobre ella, rodeada de muchas oportunidades y exeperiencias. Estoy muy agradecida de haber hecho el intercambio en Dinamarca y haber podido experimentar otro estilo de vida y otras costumbres muy diferentes. 

En este año no solo aprendí sobre Dinamarca, también sobre mí. Es un año donde te aprendes a conocer a ti mismo, porque estas más tiempo solo y estas expuesto a más independencia. Hay momentos dificiles que me ha tocado enfrentar sola, o situaciones que me han obligado a tomar desiciones, pero todo eso es lo que me ha ayudado a crecer y me ha dado madurez.


 El año de Intercambio es como una novela, y el ser intercambista no es tomar el rol de narrador testigo de esa novela y solo aprender sobre la cultura y ver como se comportan las personas o las diferencias que tienen con tu país de origen, pero tampoco es ser el personaje principal porque no eres la mayoría y la cultura no se va a adaptar a ti, tú te tienes que adaptar a ella. El ser intercambista es ser el personaje secundario de esa novela, y participar de ella, meterse en la cultura y vivir cada capitulo adaptandose cada vez más ella, sin olvidar que siempre serás el personaje secundario en esa historia. 

Muchas veces me sentía fuera de lugar, sentía que no pertenecía, lo cual me desmotivaba. Pero nunca desistí porque aprendí que por más que intentes adentrarte a una cultura nueva, nunca vas a pertenecer a ella porque cada persona tiene su propia cultura y origen. Eso me hizo más orgullosa de ser colombiana y me mostró el valor de mi cultura. Y aunque siempre he amado mi país, ahora en mi intercambio que estoy tan lejos y lo extraño, me siento la más afortunada de ser de colombiana. Sin embargo, Ir a cualquier país del mundo siendo Colombiano significa muchas cosas y lastimosamente me ha tocado escuchar toda la mala fama que tenemos, pero, somos nosotros los colombianos que viajamos a otros países, los que tenemos que cambiar esos estereotipos negativos y representar de la mejor manera a Colombia. 


Gracias Rotary por permitirme vivir esta experiencia tan única en Dinamarca, el país que se ha convertido en mi segunda casa y su gente en mi segunda familia. 

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