La paz como concepto ha sido expuesta en diferentes escenarios a nivel mundial como un deseo de cada una de las personas en cada rincón del planeta.
Por; Diego Alexander Daza Morales /
Coordinador Delegado para Rotaract D 4281
La paz como concepto ha sido expuesta en diferentes escenarios a nivel mundial como un deseo de cada una de las personas en cada rincón del planeta. Colombia ha logrado un gran avance en este aspecto después de 50 años de conflicto armado con el grupo armado guerrillero las FARC-EP, llevado a mesa de negociación en la Habana, Cuba y su ratificación en el teatro Colon, el cual le ha cambiado la vida a miles de colombianos, dando esperanza a un país que ha sufrido tanto. A raíz de este pacto de paz, no solo ha resurgido una esperanza tácita de reconciliación, sino también el deseo de muchos por ayudar a forjar lazos de conciliación y ayudar a aquellas personas vivieron en carne propia el conflicto armado interno.
A raíz de este deseo a servicio de la comunidad, desde el Club Rotaract Bogotá Teusaquillo, hemos entendido de primera mano la importancia de la comprensión desde diferentes aristas del concepto de paz, para poder replicarlo en diferentes campos tanto de nuestro club como en la vida cotidiana, lo que ha permitido el acercamiento y la oportunidad de trabajar con comunidad infantil en nuestra obra bandera, la cual lamentablemente han sido víctimas directas del conflicto armado interno, ha llevado a cada uno de nuestros socios y aspirantes a buscar a través de diferentes mecanismos pedagógicos, creativos y teóricos el concepto de paz universal, dirigiendo el mensaje bajo el enfoque del acercamiento familiar, el respeto y la reconciliación, uniendo lazos y reconstruyendo de esta manera un tejido social.
En esta construcción de paz, nuestro club se ha enfocado en impulsar medidas que contribuyan a fortalecer los vínculos personales y así avanzar a una mayor unión entre comunidades, por eso nos centramos en abrir en cada intervención en la comunidad espacios de organización y participación de todos los involucrados en todos los ambientes posibles para crear una verdadera proyección hacia el trabajo conjunto, y así garantizar una paz estable y duradera. Dentro de estos espacios de organización y participación siempre invitamos a la comunidad de nuestra obra bandera a contribuir al fortalecimiento de la construcción de escenarios de posconflicto y reconciliación a través de nuevas ideas, a promover la formación desde sus hogares sobre posibles soluciones a diferentes escenarios violentos, a establecer en su comunidad una cultura de solución y construcción, siendo ellos la inspiración en la comunidad, en fortalecimientos de iniciativas de paz y construcción de espacios que promulguen la implementación de los acuerdos en su vida cotidiana.
Para llevar a cabo esta tarea, además de implementar los conocimientos de cada uno de nuestros socios y aspirantes por medio de nuestra vida laboral, nuestro club tuvo la oportunidad de establecer una firme alianza con el Observatorio de Paz, el cual está dirigido a establecer un diálogo desde el punto de vista pedagógico hacia la paz, como una cultura propia de transformación social por medio de acciones creativas, diálogo entre las partes implicadas y creación de espacios sanos de opinión y debate.
La experiencia con el Observatorio nos llevó a un espacio de reflexión personal, en la cual los miembros de nuestro club entendimos y experimentamos la paz desde un entorno familiar, laboral y personal, con diferentes explicaciones teóricas, debates, y ejercicios pedagógicos, los cuales nos ayudaron a entender varios puntos de vista sin violencia, no como una finalización de un conflicto sino también como un estado permanente de solidaridad, respeto y tolerancia por el otro.
Este espacio además de abrirnos grandes puertas de conocimiento ha proporcionado a nuestro club una herramienta fundamental en el camino que hemos trazado en la construcción de paz y reconciliación, ya que ahora se cuenta con herramientas claras de paz, desde su concepto hasta su difusión de manera clara y pedagógica según la edad de los receptores, este espacio ha beneficiado desde los niños, niñas y adolescentes, pertenecientes a nuestra obra, como las familias de los mismos, las cuales han sido motivadas a establecer espacios de diálogo en sus hogares y con los mismos vecinos, que ha producido un efecto importante en el proyecto de construcción de tejido social, dispersando con esto diferencias y creando espacios de diálogo y debate.
A raíz de nuestro trabajo hemos obtenido una gran experiencia de vida, por eso invitamos a toda la comunidad de Rotary a formar parte de una cultura de paz, desde la educación que promueve los valores, comportamientos y actitudes que permitan estar en armonía social y así rechazar cualquier tipo de violencia, abriendo paso a establecer lazos de cooperación en pro de proyectos de construcción de memoria histórica y el restablecimiento de sus derechos, para contribuir la reparación simbólica que necesita nuestro país, enfocándonos a trabajar en conjunto desde las diferentes obras que cada club aporta a la construcción del tejido social.