“COLOMBIA ES HYGGE”, 52 INTERCAMBISTAS VISITARON LA AMAZONÍA COLOMBIANA

Por;  Alejandra Ortiz Molano

 

Al ritmo de los tambores, los cantos de las abuelas ticunas, la danza del fuego, el sabor del copoazú y el arazá, 52 jóvenes de intercambio, del Programa de Intercambio de Jóvenes de Rotary (YEP) del Distrito 4281, se sumergieron durante seis días en las profundidades de la Amazonía colombiana y peruana. Una experiencia única que les permitió conocer las costumbres, mitos y leyendas, de las comunidades indígenas Ticuna, Huitoto y Cocama, del 3 al 8 de mayo. La experiencia propició que lo jóvenes intercambistas crearan espacios de interacción, confianza y lazos de amistad durante la última etapa de su estadía en Colombia. 


La primera parada fue en Leticia, la ciudad en donde se unen las fronteras entre Colombia, Perú y Brasil. En ella, los intercambistas rotarios sembraron 40 árboles de papaya, guama, copoazú y más frutos amazónicos, como una muestra del compromiso que Rotary International tiene con el medio ambiente. “Estamos en un momento crítico del cambio climático, en donde se ven temperaturas extremas, inundaciones e incendios. Es por eso que estamos en el Amazonas sembrando estos árboles. Tenemos que cuidar el pulmón del mundo”, dijo Oskar Bonté, intercambista de Bélgica.


Y entre cantos de aves, una atardecer espectacular y helado de guaraná, zapote o copoazú, se cerró con broche de oro el paso por Leticia. Al caer el atardecer, los jóvenes se deleitaron con un show en vivo de la naturaleza, en donde cientos de aves, como pericos y golondrinas regresan a los árboles para dormir. Un espectáculo único de la región, cuyo protagonismo no se lo lleva el color del cielo sino los cantos de las aves y su vuelo sobre el parque Santander.  


El siguiente destino fue Puerto Nariño, mejor conocido como el “Pesebre colombiano”. En este lugar, los jóvenes pudieron interactuar con los monos aulladores, micos y algunas especies de aves como el loro típico, acompañados por un guía ticuna. También disfrutaron de una caminata nocturna en el interior de la selva amazónica, que les permitió sumergirse en la oscuridad y deleitarse con los sonidos de la naturaleza. En medio de la noche, el guía les contó sobre el Curupira, un ser sobrenatural que cuida de los bosques y la naturaleza, lo que causó algo de misterio entre los jóvenes.


La última parada fue en Puerto Alegría, un pequeño caserío en Perú, en donde los guías locales llevaron a los intercambistas a disfrutar del río Amazonas. En medio de la selva, pudieron observar osos perezosos, vegetación amazónica y delfines rosados y grises. Así mismo, se sumergieron en las aguas medicinales aledañas al río que, debido la vegetación que habita el fondo de estas aguas tiene propiedades curativas, según los guías locales. Al anochecer compartieron con las abuelas ticunas que entre cantos y fuego, contaron la leyenda del delfín rosado y las costumbres de la comunidad.


Este increíble viaje fue acompañado por tres rotarios: Liliana Ramírez, coordinadora de viajes; Andrés Garzón, coordinador Inbound Occidente; y la Dra. Juliana Caicedo, médica de buena voluntad y rotaria del Club Bogotá Capital; una periodista y los guías del viaje. Sin duda alguna, una experiencia que los jóvenes intercambistas recordarán el resto de sus vidas, pues al final del viaje no faltaron las sonrisas, los abrazos y el llanto de nostalgia que les producía el pensar que pronto acabarán su intercambio en Colombia. 


“Colombia es hygge”, dijo Mads Christjansen, intercambista de Dinamarca. Quien contó durante el viaje que “Hygge” es un concepto danés que se refiere al secreto de la felicidad, “hogares más cálidos hace a la gente más feliz” y que así define su experiencia de intercambio en el país. 

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